Capitulaciones del intelecto

Desde el momento en que cogí su libro me caí al suelo rodando de risa. Algún día espero leerlo.

Groucho Marx.

martes, octubre 06, 2009

Los sábados, también al sol


Ya estamos de vuelta en casa tras nuestro corto periplo por tierras vascas. Hemos pasado unos días fabulosos en Bilbao, donde acompañados por el calor de un sol de justicia volvimos a disfrutar de tan hermosa ciudad y de su entrañable gente. Pero no nos enrrollemos, cual catálogo de viajes de El Corte Inglés, y vayamos al grano.

El sábado 3 de octubre los amigos de la TerBi tuvieron a bien asistir a la presentación que hice de mi novela "Democracia cibernética". El acto tuvo lugar en el Aula de Grados de la Facultad de Económicas de Sarriko. Con eso queda demostrado que los vascos son gente intrépida que no se arredran ante nada ni ante nadie. Soportar con estoicismo mis disertaciones sobre el Quid de la Cosa sin duda tiene su mérito. Ante una nutrida asistencia de aficionados intenté explicar de forma prolija de qué va el argumento de la historia. Y cual fue mi sorpresa cuando nadie huyó despavorido, aguantando hasta el final de la charla.

Claro que yo jugaba con ventaja. Antes, el amigo Angel Rodríguez había realizado una brillante disertación sobre la novela popular española, metiéndose al público en el bolsillo con su riguroso trabajo. Nadie podía prever que después de tan atractiva explicación un servidor se iba a salir por la tangente. Pero es que uno es muy suyo, por lo que me lancé a la brava, improvisando una conferencia capaz de aburrir a las ovejas. Soy así...

Por otra parte las deserciones eran casi imposibles, pues acto seguido Luis Alfonso Gámez nos iba a deleitar con una hábil conferencia sobre la génesis de la ufología, esa presunta pseudociencia para papanatas. Partiendo del film Ultimátum a la Tierra (el genuino, no su birriosa copia moderna), el periodista supo desgranar con habilidad el entramado de falsos mitos que se ha forjado sobre el tema. Una conferencia fascinante que se me hizo muy corta.

Y mientras tanto, el menda iba firmando y dedicando libros a un nutrido grupo de aficionados y entusiastas compradores (?)  Ante semejante maravilla sólo puedo agradecer el gran esfuerzo de mi estimado editor Juanjo Aroz, así como de su encantadora esposa Pilar, quien nos hizo sentir como en casa. Sin duda gran parte del mérito de tan sorprendente suceso estriba en el poder de convocatoria de ambos, así como en la extraordinaria portada que Koldo Campo ha realizado. ¡Si con semejante presentación hasta es posible que alguien se atreva a leer el libro y todo!

Qué más puedo decir del maravilloso recibimiento hacia mi obra y mi persona. Me lo pasé de fábula ante un montón de gente estupenda, tanto en la presentación como en la posterior comida. Malo como soy para recordar nombres, citar a todos para darles las gracias me sería imposible. Por fortuna cuento con la inestimable ayuda de Clara, quien también fue agasajada como una reina, así al menos podremos mencionar a alguno de ellos.

Sin duda Ricardo ha de ser el primero en mi lista de damnificados. Hace años que le conozco y siempre le he visto desarrollar una febril actividad que me ha impresionado. Afable, buena persona y trabajador como pocos, encima el puñetero escribe unos relatos de gran calidad que me entusiasman. Tampoco puedo dejar de mencionar a Lola, quien nunca sé si es más vasca que catalana... o viceversa. Tuvo la delicadeza y paciencia de enseñarnos Bilbao en su coche, porque además de ser simpática conduce muy bien... no como yo.

Una mención especial para Luis (y Charo, me apunta Clara). ¿Qué puedo decir de este hombre, salvo que me ha salvado del aburrimiento en varias Hispacones con su inestimable compañía? Si un día se hiciera una estatua al aficionado del fandom, sin duda habría de tener el rostro de Luis. Es un genuino pura sangre, de veras. Y una gran persona, no hace falta decirlo.

César es un caso aparte. Lo sabe todo, y cuando digo todo quiero decir todo. Hablar con él es ponerse al día, sin necesidad de Internet ni diarios. Incluso tras un largo poteo, cuando ya los zuritos de cerveza se me amontonaban en exceso, yo todavía seguía escuchándole y aprendiendo cosas nuevas. Y es que César es un vendaval, da gusto salir con él.

Bueno, no pararía de mencionar gente. No quiero dejarme en el tintero a Ekaterina, cuyo nombre es incapaz de ser olvidado, al igual que su espíritu marchoso y su pasión por los mojitos. Sólo decirte que tienes razón y lo mismo me meto en eso del Facebook (pues ya tengo más de veinticinco tacos, ya sabes porqué lo digo). Y también un saludo para el otro compañero de poteo, un tío muy majo pero cuyo nombre se me ha olvidado con tanta cerveza. Lo siento de veras, si vienes a Barcelona por lo del Premio UPC lo mismo nos vemos y me lo recuerdas...

Y mencionar también a otros escritores, como el gran Juanjo Sánchez Arreseigor, el no menos grande David Calleja, Juan Moro y su encantadora esposa, Joseba Paulorena y José Ramón Vila... Bueno, y ya puestos todo el listín telefónico de Bilbao.

Y claro, también dar las gracias a mis amigos del alma Juanjo, Maittane y Arrate, con quienes pasamos un domingo inolvidable. A ver cuándo se puede repetir, aunque sea en otra parte.

miércoles, septiembre 30, 2009

Seguimos de vacaciones

Pues eso, por si a alguien le interesa, seguimos de fiestuki y sin darle un palo al agua.

Eso sí, con buena música... más o menos. Ahí os dejo esto:



¿A que mola?

lunes, septiembre 14, 2009

Democracia cibernética, la pesadilla

Se veía venir. Para que conste en mi defensa, lo he estado advirtiendo durante una buena temporada: "Democracia cibernética", la novela, ya está aquí. A primeros de octubre comenzarán a distribuirse los ejemplares entre suscriptores de Espiral, librerías especializadas y algún local de mala nota. Es lo que tiene ser un escritor petardo, se llega a sitios inimaginables para los que son plumíferos de pro. Y Juanjo, editor de Espiral, no tiene culpa alguna de tal desaguisado. El pobre no sabe la clase de libro que ha engendrado en el seno de tan loable colección...

Comento todo esto porque ya han comenzado a llegarme las primeras críticas, y no de la novela (pues aún se está cociendo en la imprenta), pero sí de los vídeos promocionales que un servidor ha ido pergreñando con alevosía y nocturnidad. Ante todo debo decir que la propaganda No Tiene Nada Que Ver con el contenido de la obra. El libro es (o más bien pretende ser) serio y reflexivo, aunque con acción intensa Marca de la Casa (apaga y vámonos). En cambio, yo he diseñado (toma pegote) una publicidad jocosa y festiva para hacer la cosa más atractiva a un público cada vez más disperso (y no podéis imaginar lo disperso que está, más bien huye en desbandada). Hay que llamar la atención como sea, así que un poco de guasa debería ir bien.

Por supuesto soy consciente de que no a todo el mundo le gustará mi estilo publicitario, que rompe y rasga. Habrá quien envidie mi recia apostura y la nobleza de mi bello rostro ante la cámara, para ellos la solución radica en visitar a un buen oftalmólogo y tal vez pasar por cirugía correctora de la retina. Habrá quien se sienta airado ante mi varonil tono de voz y mi correcta dicción, problema sencillo de arreglar con una simple trompetilla. Habrá, en definitiva, quien no encuentre mi sentido del humor adecuado, tal vez porque su espíritu crítico se ha visto embrutecido con dosis masivas de cómicos nefandos como puedan ser los Monty Phyton o Les Luthiers. Mal asunto, les recomiendo visionar Obras Maestras del Séptimo Arte tipo "Los bingueros" y mirarse los chistes de Arévalo o las parodias de Los Morancos. ¡Eso sí es humor corrosivo! Al menos a mí me corroe cuando lo veo...

Lo cierto es que hoy en día lo mismo da que hayas escrito un churro si la propaganda es buena. No hay más que echar un vistazo al mercado editorial para percatarse de ello. Casi me atrevo a decir que existe una relación inevitable entre uno y otro concepto: a mayor calidad de promoción, menor calidad literaria. Aunque semejante regla de tres no se puede aplicar a la inversa, pues a menudo menor calidad literaria no presupone mayor calidad promocional. O sea que uno como lector-comprador se halla por completo desamparado, a merced de estímulos externos mientras trata de elegir una Buena Obra en la que gastarse los cuartos, todo para solaz de su mente inquieta.

Resumiendo, pues se hace tarde y está tronando. Lo mejor que podéis hacer es comprar "Democracia cibernética", caramba. Si no os gusta el libro siempre podéis estar satisfechos, porque de forma interna (y externa) podréis decir aquello de "no me han enredado, ya lo sabía yo, ese memo es incapaz de escribir correctamente ni tan siquiera su nombre, menudo coñazo de libro". Un triunfo para vuestro ego por tener tan buen ojo clínico. O bien podeís decir como decía alguno que yo me sé: "Lo he comprado porque me daba lástima, pobrecillo". Vamos, seréis una especie de ONG para escritores lerdos como el menda.

Pero también, por increíble que pueda parecer, existe una segunda hipótesis. Ya sé que es muy rebuscado y fantasioso, pero.... ¿y si el libro os gusta, eh, eh ,eh? ¿Y si os divierte o/y os hace pensar? ¡Toooma! A lo mejor la historia vale la pena y todo. Los expertos en probabilidades dicen que si ponemos a un número infinito de monos aporreando un teclado, alguno de ellos en algún momento llegará a escribir "Hamlet", aunque sólo sea por pura chiripa. ¿Y quién dice que yo con mi "Democracia cibernética" no pueda ser ese mono con chiripa que ha escrito un buen libro? ¿A que acojona? Ahí os quería yo ver.

Así que no seáis malos ni malas, os lo suplico. Comprad "Democracia cibernética", venga, ya, porfa.

Y si queréis, también podéis leerla. Total, ya puestos...

viernes, septiembre 11, 2009

La soledad del escritor

Lo que son las cosas, caramba. Aprovechando mi parón vacacional y a remolque de un comentario dejado en el blog por el estimado Herr Alfonso, docto y viajado como pocos, he vuelto a coger el libro La soledad de Charles Dickens, de Dan Simmons. Quienes posean dicha obra, o al menos la hayan visto en un escaparate (a veces pasa, los escaparatistas modelnos hasta ponen libros con tal de impactar en la clientela), esas personas sabrán el esfuerzo que semejante acto representa, dado el considerable grosor del volumen. Así pues, yo tenía la aviesa intención de desmenuzar tan insigne obra con pelos y señales, pero hete aquí que se me han adelantado...

Otro escritor ilustre, mi admirado Juan Carlos Planells, ha realizado en BOL una soberbia reseña de la obra, sin duda infinitamente mejor y más elaborada que cualquier opinión mía. Ante semejante maestría nada puedo añadir. Comparto plenamente los comentarios del maestro y remito a los interesados a leer su extraordinario juicio de valor. Como siempre, Planells trasciende la simple reseña para ahondar en cuestiones de mayor calado, conviertiendo su escrito en todo un artículo de opinión sobre el Arte de Escribir. Y ahí sí, en las disquisiciones filosóficas un servidor se atreve a opinar, que sobre decir burradas nadie me gana.

Estoy de acuerdo en la afirmación de Planells respecto a que esta obra es "una historia sobre cómo se escribe una novela... un libro para escritores más que para lectores". Ciertamente, sin negar que un lector pueda disfrutar mucho con ella, sin duda un escritor sabrá sacarle todo su jugo. Y es que ser escritor no resulta nada fácil. Palabra.

El ejemplo que para ello tengo más a mano (el libro en cuestión) me sirve para el caso. En la historia se reinterpreta los últimos años de Charles Dickens y también de Wilkie Collins. Dos grandes escritores, dos destinos en cierta medida dispares. Yo soy rarito, no descubro nada nuevo, así que a nadie le extrañará saber que ciertamente en mis parámetros de lectura he admirado más al segundo que al primero. Ya de jovencito me cautivó su novela La piedra lunar, sin duda el primer referente de calidad a esa cosa que luego se llamaría la novela policiaca (o de suspense), uno de mis géneros preferidos. Pero el tiempo sin duda ha tratado mejor a Dickens, mientras la obra de Collins ha caído a un segundo plano, cuando no en un lamentable olvido. Nada extraño, es lo que sucede con el 99 por ciento de los escritores, y tal vez soy optimista.

El título de la novela (La soledad de Charles Dickens) viene como anillo al dedo a mis reflexiones sobre el oficio de escritor. Curioso si tenemos en cuenta que la obra en realidad se titula Drood y que el cambio de título en versión castellana nos retrotrae a cierta moda olvidada, cuando las películas eran censuradas hasta en su nombre. Claro que a veces, como en la presente ocasión, el cambio puede favorecer. Recordemos por ejemplo la emblemática película Con la muerte en los talones, cuyo título original era el insípido North by Northwest. No hay color. Pero no nos desviemos del tema, que trata sobre los escritores y su obra.

El tiempo, ese disolvente universal más potente incluso que el agua, hace que los escritos de gente incluso Muy Famosa vayan desapareciendo de la memoria colectiva con relativa rapidez. Así que no hablemos de los Famosetes y los Desconocidos. Para poner un ejemplo, recuerdo cuando yo era más joven (tampoco hace taaanto, caramba) y alucinaba a amigos y conocidos al "confesar" que escribía ciencia ficción. ¿Ciencia ficción? ¡Ah! Pues yo he leído a Asimov, me decían de forma indefectible y para quedar bien.

Hoy en día casi resulta una proeza encontrar a alguien fuera del fandom que haya leído a Isaac Asimov, muchos ni siquiera saben quién es. El tiempo se lo ha llevado. Fiuuu. Se acabó. De igual modo Orson Scott Card ha pasado a un segundo plano, camino del olvido mientras se defiende guionizando cómics, quién se lo iba a decir cuando escribía sobre Ender. Y con las novelas famosas sucede lo mismo: Neuromante ha pasado de ser obra de culto a casi un chiste entre cuatro entendidos nerd. El propio Dan Simmons en la actualidad es más conocido por su libro El Terror que por el grandioso Hyperion. Así es la vida, y las toneladas de novedades sepultan todo lo anterior. Lo bueno tal vez resiste algo más, pero al final también queda oculto. Entonces sólo queda la esperanza de que hagan una película, aunque ésta también desaparecerá devorada por las contínuas novedades, cada vez más espectaculares.

Resumiendo, que el escritor cada vez está más solo. Ante su ordenador (o su papel en blanco si es de la Vieja Escuela), ante el público lector, cada vez más paupérrimo, y ante la memoria colectiva, cada vez más flaca e infiel, que le olvida casi en el acto. Pero no nos pongamos tristes, pues sarna con gusto no pica.

Queda para otro momento una disertación más profunda sobre la Literatura como Arte. No quiero dar demasiado la tabarra, pues hoy ya me he extendido en demasía. Nos leemos o nos olvidamos, lo que pase primero.

viernes, agosto 28, 2009

Los libros son para el verano

Confesémoslo, con los libros pasa lo mismo que con las bicicletas, precisan de sol y tiempos muertos. Así, hasta que algún avispado vendedor no invente un ordenador portátil con el teclado a prueba de arena, hoy por hoy el último reducto de la lectura está en la playa, mientras nos cocemos a fuego lento bajo un sol de justicia. O, para gente más civilizada y sin cobertura, en el campo, bajo la sombra de un buen pino. A la llegada del invierno, ese momento de "onanismo intelectual" se reduce a cuando estamos sentados en la taza del wáter y uno (o una, aquí no hay géneros que valgan) tarda lo suyo en hacer según que cosas y ya se sabe de memoria las etiquetas de las botellas de champú... ¡Cuántos Pilares de la Tierra se han leído entre apretones intestinales!

Sea como sea, hay que reconocer la cantidad ingente de libros que se leen en el verano. Sumemos también las incontables horas nocturnas sin dormir, con el grueso ejemplar de turno asido ante nuestros cansados ojos mientras espiamos el zumbar de ese maldito mosquito que nos tiene acribillados a la que apagamos la luz, un mosquito al que esperamos ver aparecer para hacerle sentir todo el peso literario de nuestra lectura. Y no nos olvidemos de esas tardes tontas de no hacer nada, pero nada de nada, atrapados sin remisión en campings, hostales o pensiones donde la señal de la fatídica TDT, ese Gran Engaño Mediático Para Sacar Cuartos, apenas llega, o lo hace más pixelado que un puzzle gigante al que faltan gran cantidad de piezas. Y para postre están los niños escandalosos de los vecinos, siempre gritando y berreando para impedirnos tener una siesta reparadora.

O sea, que hoy por hoy la lectura se ha convertido en el último reducto de una sociedad hiperactiva, capaz de aprovechar el tiempo incluso en su propio aburrimiento. En nuestro actual modelo de vida (?) siempre hay que Hacer Algo (y jocosamente así se entiende un término tan opuesto a ello como es "ver la tele"). De tal forma, cuando no queda más remedio y el resto de opciones "civilizadas" se ha descartado por imposibles, todavía nos queda el último recurso de la lectura para llenar nuestros tiempos muertos.

Pues en semejante tesitura, ahí van unos cuantos títulos para leer en verano y no morir (intelectualmente) en el intento. Que a fuerza de leer chorradas uno también se vuelve chorras, de la misma manera que viendo programas basura por la tele (99,9 %) nuestro cerebro se atrofia a base de bien. O sea, que lo más sano es mantener la tele apagada y sólo abrir los libros tras asegurarse fehacientemente de que su contenido es estimulante para nosotros. Difícil, claro, pero ahí dejo yo una lista muy personal de Cosas Para Leer En Verano Y Que No Provoquen Sarpullidos A Gente Inquieta. Que no sólo de Larsson vive el lector. Vamos a ello:

En primer lugar, ahí va "El Rojo", de Bernhard Kegel. Un technothriller apasionante sobre la aparición de un calamar gigante en Kaikoura (Nueva Zelanda) tras un enorme maremoto. Relato escrito con soltura por un gran biólogo, quien ya ha sido bautizado como el Michael Crichton alemán. Muy estimulante, tanto en su vertiente de suspense como en su lado científico. Igual que el Libro Gordo de Petete, enseña y entretiene a la vez. ¿Quién da más?

Otra perla para mí muy satisfactoria. El regreso de un gran escritor en estado de gracia. ¡Aleluya! Me estoy refiriendo a "La soledad de Charles Dickens", de Dan Simmons. Cogiendo como punto de partida el accidente ferroviario que tuvo Dickens unos años antes de su muerte, mezclándolo con su novela de suspense inacabada, El misterioso caso de Edwin Drood, y haciendo que su amigo y rival en las letras Wilkie Collins haga de cicerone en tan peculiar bajada a los infiernos, la obra de Simmons va un paso más allá de ser una simple novela histórica. Una obra donde se plantea la tenue frontera existente entre realidad y fantasía, puede que entre genio y locura. Dan Simmons desencadenado como no recuerdo desde su monumental e irrepetible "Hyperion".

Y como no quiero atragantar demasiado al Distinguido, por hoy lo dejamos. Que el verano es muy corto y tampoco se lee tanto, caramba. Otro día, más.

viernes, agosto 14, 2009

Los sonidos del silencio


Una extraña quietud se ha apoderado de mi ánimo. No es para menos: Les Paul ha muerto. El "casi total" inventor de la guitarra eléctrica ha fallecido a los 94 años de edad. Ha gozado de una vida intensa, desde luego, aunque a los melómanos "rockeros" nos ha dejado algo más huérfanos.

Les Paul fue el precursor de la guitarra con cuerpo sólido, la famosísima Gibson, allá por el lejano año 1952. Cuánto ha llovido desde entonces. Que se lo digan a monstruos de la cuerda electrónica como B.B.King, Eric Clapton o Peter Townshend, para poner ejemplos variados.

Todavía resuena en mi cabeza títulos tan emblemáticos como How High the Moon o Vaya con Dios. Tal es su fuerza que incluso parece que estén escritos hace poco. Son atemporales, dignos de un genio. Un hombre que desde joven se empeñó en construir y amplificar de forma eletrónica una guitarra. Tarea nada fácil, como prueba que ya en 1940 casi muriera electrocutado en uno de sus múltiples ensayos. Y luego, en 1948, tras padecer un aparatoso accidente de tráfico, pidió que le enyesaran el brazo roto de forma que pudiera seguir tocando. ¡Ése es mi hombre!

Baste decir que ha muerto un genio, un precursor de la música (sin adjetivarla como "moderna", pues sería quitarle mérito al reducir el impacto). Descanse en paz y que el sonido de su guitarra siga llenando el vacío que nos deja. Por supuesto, ahí va un pequeño homenaje a su talento:



Y, cómo no, una versión de How High the Moon, junto a su esposa Mary Ford, muerta en 1977. El vídeo es bastante deficiente, pero lo compensa la música, canela en rama:




Nos leemos, o nos oímos; lo que pase primero.

lunes, agosto 10, 2009

¡¡Cómo!! ¿Todavía no has leído a Larsson?


Ale, ya estamos con lo mismo de cada año. El Libro del Verano ha caído sobre nosotros como una losa. En algún Lugar Oculto un editor gordo se está frotando las manos. Y lo que más me incomoda de todo esto, es que a mí esta obra me ha parecido interesante. ¿Dónde iremos a parar? ¿Es malo, doctor? Tengo que hacérmelo mirar...

Lo cierto es que, modas editoriales aparte, Stieg Larsson me ha gustado bastante, y eso que empecé a leerlo antes de la movida Léete A Larsson Para El Verano Ya. De hecho, hace varias semanas que me zampé sin patatas ni condimento alguno la Trilogía entera de Millenium y, lejos de provocarme indigestión, me ha dejado un agradable sabor de boca. O sea, me ha gustado.

¿Por qué he disfrutado con la obra? Tal vez porque: a) es un trhiller y a mí me gustan los thrillers; b) habla de política desde una perspectiva de izquierdas, dando palo a las ideologías neo-nazis, y yo soy de izquierdas, claro; c) denuncia las corruptelas de los grandes magnates y yo soy pobre (como una rata, añado); d) denuncia ciertos comportamientos periodísticos lame-culos que yo, sin ser periodista ni tener larga la lengua, he conocido y padecido a veces; e) habla de Suecia y principalmente de Estocolmo, siendo que a mí me encanta Suecia y principalmente Estocolmo; y para acabar f) aparte de escribir con un estilo fluido, se inventa uno de los personajes más carismáticos que yo recuerde desde Sherlock Holmes: la Grande e Inmensa Figura de Lisbeth Salander. ¡Ahí es nada!

Supongo que a estas alturas todos habrán leído al menos la primera parte de La Cosa, así que no descubro nada nuevo cuando digo que el prota, el tal Mikael Blomkvist, es un plasta, un plomo, un muermo, un 007 más cero-cero que siete. Un kleenex de personaje esquemático, usado en otras obras hasta la saciedad, que es mejor lanzar de una vez a la papelera. Si sólo fuera por seguir las andanzas del "intrépido periodista liga-chicas-tontas-del-culo", por mi parte la obra ya estaría bien en las librerías y yo habría pasado de largo. ¡Si hasta el comisario Sanantonio tiene mucha más miga y hondura, caramba!

Pero amigo.... ¡ay, amigo! Lisbeth Salander es harina de otro costal. Una joya de personaje, un diamante yo diría que casi pulido del todo. A pesar de sus evidentes excesos (memoria fotográfica, genio intelectual, hacker de primera fila, diminuta pero experta en lucha cuerpo a cuerpo...) es una creación con alma, que sabe llegar y sacude el interés del lector, haciendo que te sientas unido a sus aventuras y desventuras. Porque la pobre las pasa de todos los colores, sin duda. Un acierto literario, sólo por la creación de esta chica Stieg Larsson ya se ha ganado un lugar en el Olimpo de los Grandes Escritores.

Eso sí, por mucho que os empuje la presión mediática,no hay prisa por leer a Larsson. Que cada cual lo lea cuando quiera... si quiere. ¡Faltaría más! A ver si ahora los editores gordos también nos han de marcar las pautas de lectura, según el interés de sus bolsillos.

¡Ah! ¿Que ya hace tiempo que lo hacen? Y yo con estos pelos...

domingo, agosto 09, 2009

El síndrome de Stendhal


Noticia luctuosa que ojalá no hubiera de reseñar: Ha muerto Daniel Jarque, excelente jugador de fútbol, defensa central y capitán del R.C.D. Espanyol. Tan sólo contaba 26 años de edad, pero al parecer ha sufrido un fatal infarto. Lugar del suceso: Florencia, donde se encontraba el equipo en una gira pre-temporada que ha quedado suspendida. A los aficionados nos deja huérfanos de su buen juego y de una prometedora carrera todavía en ciernes. Descanse en paz. Desde aquí propongo que el nuevo estadio de Cornellà-El Prat lleve en memoria su nombre. Una trayectoria tan ejemplar sin duda se lo merece.

Me quedo sin palabras por varios motivos. El principal es la temprana edad de Jarque, aparte de ser un chaval de la prolífica cantera del Espanyol, donde jugada desde los doce años. Por supuesto también me afecta la causa de su muerte, una sombra que también me ha rondado, aunque al parecer tuve mejor fortuna. De igual forma me ha afectado el lugar del trágico suceso, pues yo también estuve en Florencia y, tal vez por otras causas, me sentí desfallecer.

El síndrome de Stendhal es una enfermedad psicosomática que aumenta el ritmo cardíaco hasta causar taquicardias, acompañado muchas veces por vértigo e incluso alucinaciones. Se llama así porque al parecer quien primero lo sintió, al menos registrándolo para la posteridad, fue el gran escritor Stendhal. El fabuloso creador de Rojo y negro al parecer se notó induspuesto ante la contemplación de la Basílica de Santa Cruz de Florencia. Sin llegar a tanto, yo reconozco que tuve que sentarme extasiado ante la inmensidad del David de Miguel Angel. Y es que todo Florencia en una maravilla, el Arte con mayúsculas rebosa por sus cuatro esquinas. No hace falta visitar el interior de sus innumerables palacios, simplemente pasear por sus calles ya te hace sentir transportado a un punto de casi insoportable belleza.

Un joven y gran futbolista ha muerto en Florencia. La Vida es dura, a veces hasta imita al Arte.

sábado, agosto 08, 2009

Agosto: La Fira del Càntir





¡Ey! Estamos de fiestas en mi pueblo. Como cada año, llega a Argentona la Famosa e Internacional Fira del Càntir. Aunque por culpa del Plan E tenemos todo el carrer Gran en obras, levantado como si hubiera sufrido un bombardeo. ¿Qué se le va a hacer? Este año toca repartir las paradas por otra parte, en los aledaños, paciencia. Eso sí, el año que viene celebraremos la 60ª edición y entonces.... ¡Ya veremos!


Pues eso, a pasarlo bien tanto si venís a Argentona como si no. Para padalearlo mejor os dejo con una muestra del càntir de este año y también una versión surrealista del menda disfrazado de Hulk, a punto de levantar el cántaro más pesado en una divertida competición.... todo en sueños, claro. Que no levanto ni una mosca.


¡Felices vacaciones a los que ya las estéis disfrutando! Y felices también a los que todavía no estéis a punto, como un servidor. ¡Qué lejos queda todavía setiembre!

lunes, agosto 03, 2009

Música para amansar pericos

Pues eso, todavía extasiado por el expectáculo-inauguración del estadio Cornellà-El Prat, ahí os dejo un vídeo del conjunto revelación de Girona: The Pepper Pots. ¡Si parecen las Ronettes! Vuelven los años sesenta. ¡Larga vida al soul!



Pero como uno está guerrero tras el éxtasis, ahí también os dejo algo más marchoso, aunque bastante añejo. El vídeo no se ve muy bien, pero se oye de coña. ¡Y es que se trata del Graaaan Bob Seger y su extraordinario y vitamínico Ka..ka..ka..ka..katmandúúú! Y encima en directo, oiga. ¡Que no decaiga!



¡Katmaduuuu!