Capitulaciones del intelecto

Desde el momento en que cogí su libro me caí al suelo rodando de risa. Algún día espero leerlo.

Groucho Marx.

miércoles, mayo 31, 2006

Poetas de lo visual


La visita de un buen amigo y compañero me sirve hoy de excusa para disertar sobre los "poetas de lo visual", mira por dónde.

El amigo en cuestión es J. M. Calleja (sólo pongo las iniciales porque así es su nombre "de guerra"). De amplia trayectoria en eso de la creación artística, me ha regalado su último libro ("Transbord", Arola Editors), un compendio de imágenes creadas por él a lo largo de los años. Se trata de un libro inclasificable, te puedes pasar horas enteras contemplando una imagen capaz de despertar ecos en tu interior.

Calleja juega con diversos soportes, técnicas y géneros. Es el rey de las perfomances y todo aquello de novedoso que pueda realizarse con la imagen (fotografía, cine), siempre con un sentido lírico que convierte todo lo que crea en algo imaginativo y estimulante. Su visión de las cosas es, proclamo, La Visión de las Cosas. Como bien se dice en el prólogo, su ubicación personal en el mundo es poética. Originales sin duda, sus creaciones siempre sorprendentes te hacen pensar.

Pero como mi amigo no es "ampliamanete conocido" por el público y sé que algunos de los que me leen también son aficionados a eso del manga (¡porrrrr favorrrr, qué gente pasa por este blog!), cambiaremos de registro y hablaremos de otra persona, igualmente un gran artista, y sin duda más célebre. Me refiero a Osamu Tezuka.

¡Cómo! ¿Puede haber alguien que no haya oído hablar de este señor? Pues resulta que se trata ni más ni menos que del "dios del manga". Y no es broma, semejante título le fue impuesto de manera póstuma por su legión de seguidores. Sólo un dato: De su genio surgió el rasgo característico de todo manga que se precie: los ojos enormes y desproporcionados que todos los dibujos japoneses lucen hoy en día. Un detalle que Tezuka creó basándose en los personajes de Walt Disney.

Su personaje más famoso sin duda es "Astroboy", aunque aquí también disfrutó de gran popularidad "La princesa caballero" y su serie de dibujos animados, precursora del boom de anime que llegaría después. Particularmente, como manga, yo me quedaría con "Adolf". Es una historia que narra la vida de tres personajes con el mismo nombre: el propio dictador alemán y dos adolescentes. Todo gira alrededor de unos documentos comprometedores para Hitler, donde parece quedar demostrado que él también tenía sangre judía. Intrigas y asesinatos estarán a la orden del día para impedir que tales papeles vean la luz. Un gran cómic.... er.... manga, sin duda.

Otro gran personaje de Tezuka es "Black Jack", un médico cirujano aparentemente sin escrúpulos y capaz de realizar cualquier operación por dinero. Luego, a través de las historias, iremos descubriendo el interior de este personaje, su pasado y sus motivaciones , hasta el punto de que ya no nos parecerá igual. Para mí que los creadores del doctor House se han inspirado muy mucho en este extraordinario Black Jack, a quien tanto se asemeja.

Y ya que hablamos de "poetas de lo visual", no puedo dejar de hacer referencia a ciertos publicistas de la salud. En la actualidad se ha puesto de moda "vender" cuerpos perfectos, explicar con datos "científicamente demostrados" que esto o aquello es la rehostia y te va a poner mejor y más cachas que el mismo George Clooney. Así leo una revista donde, aparte de otras tonterías, me entero que "el ozono es un gas con alto poder desinfectante, de gran valor bactericida, fungicida y viricida". Vale, muy bien. ¿Y? Pues que en cierta clínica barcelonesa, previo pago de estipendios elevados, te someten a un tratamiento de ozonoterapia para..... redoble de tambores... ¡las infecciones vaginales! Ahora me explico yo que el agujero en la capa de ozono haga sonreir a ciertas mujeres de alta alcurnia. Sin duda se saben responsables del desaguisado.

En fin, que si buscamos poetas de lo visual, ni mi amigo Calleja, ni Osamu Tezuka. Lo mejor, sin duda, los publicistas y sus extraños métodos para vender más y mejor.

Aunque sea a costa del ozono.

martes, mayo 30, 2006

De bombas y chocolatinas


Aquí no te puedes fiar ni del gato. Tiene bemoles que, por ejemplo, los ultraconservadores Estados Unidos de Reagan se convirtieran en un refugio para los pensadores radicales franceses que emigraban de su país en la década de los setenta. Gente izquierdosa como Foucault, Derrida o Barthes desarrollaron sus ideas en las universidades norteamericanas, criticando el mismo imperialismo que los acogía. Toda una corriente filosófica europea que se generó al otro lado del charco, donde la gente (al menos la gente pensante) estaba hasta los mismísimos del reaganismo.

Este pensamiento filosófico triunfó gracias a su mestizaje con la literatura, hasta el punto de ser un arma arrojadiza contra el neoconservadurismo de Reagan. Se generaron ideas impactantes como la de que toda la realidad no es más que un programa informático (¡eo, eo, Matrix!) o el principio de lógica no lineal que mueve Internet. Una pequeña revolución filosófica que de forma paradójica se fortaleció en el seno del conservadurismo. Y es que hasta en medio del desierto puede brotar una flor.

Estas reflexiones vienen a mi mente tras visionar una parte del terrible documental "Shoah", del también francés Claude Lanzmann. Sin duda mi tristeza de estos días estaba bien justificada. "Shoah" es un enorme documento de casi diez horas de duración, ofrecido en varios episodios cada domingo por La 2. La cosa es simple, y a la vez compleja. El director se limitó a contactar con supervivientes de los campos de concentración nazis, tanto víctimas como verdugos, y los fue entrevistando ante la cámara. No hay imágenes impactantes, nada de escenas tremendistas, tan sólo la palabra desnuda. Y resulta estremecedor.

Se me pone la piel de gallina oir a Abraham Bomba (con semejante nombre estaba predestinado) hablar con entera frialdad de las matanzas de judíos. Algo cansado oir al director preguntar en francés, esperar la traducción, oir la respuesta en alemán o en polaco y vuelta a escuchar la traducción al francés. Yo lo hubiera agilizado, quitado esperas. Pero así y todo, tal vez por ello mismo, una pesadez dolorosa envuelve al espectador. Duro, muy duro. No hay evasión en este documental. Y lo peor es que tampoco existe ficción: todo resulta dolorosamente auténtico.

Para despejarme un tanto leo y me entero que el "amigo" Hitler la cagó con la famosa esvástica. Este símblo, de procedencia hindú y cuyo significado sería "bien por venir" (¡jo!), era una marca que se hacía a personas u objetos para darles buena suerte. Parece ser que dicho símbolo incluso se utilizaba en Troya... y así les fue. El escritor Kipling, tal vez por su origen indio, solía utilizarlo a menudo hasta que el ascenso del nazismo lo hizo desaconsejable.

Decía que Hitler la cagó porque utilizó una esvástica (las aspas orientadas a la derecha en contraposición a la sauvástica, que tiene las aspas orientadas a la izquierda) pero en lugar de ponerla recta, la utilizó en posición oblícua. ¿Y qué siginifica esto? Pues según la tradición, si la cruz gamada se ve inclinada, es signo de mala suerte. De derrota, vamos. ¿Quiere esto decir que los nazis perdieron la guerra porque su líder cometió la pifia de no dejar la esvástica en posición horizontal? Interesante cuestión.

Claro que errores los cometemos todos. Leo y releo que cierto ex agente del Mossad, el servicio de inteligencia isaraelí, ha publicado un libro (Striking Back) donde narra cómo envenenaban a ciertos dirigentes palestinos que les estorbaban. El caso más clamoroso es el de Wadi Jadad, dirigente del Frente Popular de Liberación Palestina, verdadero cerebro de acciones terroristas y secuestros de aviones tan de moda en los años setenta. Al parecer Jadad, que vivía en Bagdad, era gordo y le gustaba mucho el chocolate. Murió en 1978 en un hospital de Alemania Oriental sin que los médicos supieran qué le sucedía realmente, su sistema inmunológico había dejado de funcionar. Ahora, gracias a Aharon Klein y su libro, sabemos que los israelíes le envenenaron a través de unas chocolatinas belgas a las que el hombre era muy aficionado.

¡Qué mundo más chocante el nuestro! Si a veces puedes desarrollar mejor tu pensamiento crítico en casa de la ultraderecha que en la tuya propia, si los verdugos de crímenes espantosos pueden hablar con tranquilidad sobre sus desmanes, si una simple imagen mal colocada puede traer mala suerte a una ideología y si una chocolatina puede llegar a matarte... entonces, ¿de qué podemos fiarnos? Ya decía Schopenhauer que cuanto más conocía a la raza humana más quería a su perro.

Pero tal vez todo eso sea de lo más normal, incluso la salsa de la vida. De acuerdo, vivimos en un mundo cambiante y puede que no convenga fiarse ni del gato, pero todo ello no ha de privarnos del placer de saborear a fondo nuestra existencia.

Una existencia repleta de bombas y chocolatinas.

lunes, mayo 29, 2006

Crónica de una muerte anunciada



Mi primera idea era escribir sobre el Papa, ese hombre vestido de blanco siempre rodeado de gente con hábitos negros (?) Que un alemán militante de las juventudes nazis en sus años mozos haya paseado por Auschwitz y con cara de pena, sin duda ya se merece algún comentario. "El trabajo os hará libres", reza la inscripción a la entrada de aquel campo del horror. Aparte de la cruel burla que dicha frase representa, es un motivo de más para odiar el trabajo.

Que el Papa en persona se pregunte dónde estaba Dios cuando sucedía tan espantosa masacre ya resulta sintomático. Sí, le podemos dar todas las vueltas que queramos a dicha interpretación, pero resulta evidente que ni siquiera el máximo responsable de la cosa católica sabe responder ante la Historia. Hay hechos que no tienen explicación... o sí. Porque sólo nos hace falta salir a la calle, ir al cine y ver "Camino a Guantánamo" para preguntarnos dónde está Dios ahora. Al parecer sigue missing.

Pero no es de todo esto de lo que voy a escribir. Tal vez porque este fin de semana he visitado a una tía mía de edad avanzada y que padece Alzheimer, dejándome algo tocado, otro asunto ha llamado mi atención. Me estoy refiriendo al descomunal despliegue informativo que todas, todas, todas las televisiones nacionales están haciendo para seguir minuto a minuto la larga agonía de Rocío Jurado.

Realmente me siento indignado de la forma que las cadenas nos venden carnaza. Y eso que para mí esta señora no se trata de ningún referente a seguir. De hecho yo descubrí a Rocío Jurado de pasada, cantando blues con voz portentosa en no recuerdo qué programa de la tele. Entonces dejé de considerarla una tonadillera y comprendí que, de quererlo, ella podría ser una gran cantante de jazz. Sólo por ese detalle siempre la he respetado.

Ahora bien, todo ese tinglado mediático que se traen entre manos es de juzgado de guardia. ¿Acaso una persona ni siquiera puede morirse en la intimidad, rodeada de sus seres queridos? Parece ser que no, pues todo vale para que prosiga el espectáculo. La expresión "sigue estable dentro de su gravedad" ha ido saltando de cadena en cadena, de informante en informante, de hora en hora, casi de minuto en minuto. Pusieras la tele en el momento que quisieras, y en la cadena que te diera la gana, allí surgía algún presentador o presentadora que decía lo de "Sin novedad, sigue estable dentro de su gravedad". ¡Menudo despliegue más aparatoso! Sólo hacía falta alguien debajo de la cama para ir contando los suspiros. Un seguimiento que me recordó el de la enfermedad del anterior Papa, cuya muerte fue retransmitida casi en directo, o más lejanamente la larga agonía de Franco, Caudillo de España por la gracia de Dios (¡pues mira qué gracioso!)

¿A esto se reduce todo, al pan y circo llevado a su máxima expresión? ¿Hasta de la misma muerte hay que sacar tajada? ¿Tan importante es seguir todos los minutos que conducirán a la enferma hacia su último suspiro? ¿Y la gente anónima que muere cada día, algunos incluso con enormes sufrimientos? ¿Por qué unos pocos interesan hasta el extremo de merecer semejante festival, mientras la inmensa mayoría es cruelmente olvidada? ¿Es más importante saber cómo sufre Rocío Jurado en su cama que el inmenso padecimiento de los miles y miles de víctimas del seísmo en Java? Nos interesa más el grano en nuestro culo que el cáncer terminal del vecino. Somos así de miserables.

Bueno, ya he comentado que hoy me siento algo depre. Dejémoslo así y esperemos que mañana sea un nuevo día, más alegre y esperanzador. O al menos, más real y auténtico, sin falsos oropeles ni engañosas muestras de afecto hacia alguien que, a fin de cuentas, podrá morir tranquilamente en su cama, rodeada de sus seres queridos. Tal vez entonces los informativos se dignen explicarnos lo que acontece de veras en el mundo, las tremendas injusticias que suceden a diario, los Auschwitz que surgen por todos los rincones del planeta, la destrucción de ciudades y regiones enteras sin que se haga nada para ayudar, la forma en que buena parte de la humanidad parece engañarse a sí mismo, arrastrarse hacia su propia muerte y destrucción.

Porque en realidad ésta sí que sería la crónica de una muerte anunciada.

domingo, mayo 28, 2006

El lobo paciente que descubrió una mariposa

Me entero por casualidad, como uno se entera de estas cosas, que la Universidad de Barcelona ha rendido homenaje a Jorge Wukmir. Ya era hora, este hombre extraordinario, uno de los mejores psicólogos del sigo XX, ha sido uno de los grandes olvidados y se merecía aunque tardío tal reconocimiento.

Pero, ¿quién era V. J. Wukmir, como firmaba en sus libros? Ya que su figura y su obra siempre me han fascinado, vamos a explicarlo.

Primera incongruencia: Wukmir no se llamaba Wukmir. Su verdadero nombre era Vladimir Velmar-Jankovic y su nacionalidad de origen era la serbia. Hijo de clase adinerada, tenía amplios estudios y lo mismo tocaba el violín con maestría, que escribía novelas o teatro, siendo Premio Nacional de Literatura. También fue un gran pensador e incluso hizo de viceministro de Educación en Serbia. Un humanista de una pieza, políglota y erudito tanto de letras como de ciencia, lejos de las especializaciones tan en boga hoy en día y que no conducen a nada.

Al estallar la Segunda Guerra Mundial, se negó a formar bando ni con unos ni con otros. Agnóstico y admirador de Buda, su pacifismo a ultranza le hizo emigrar, estableciéndose en Barcelona en tiempos del franquismo. Así que cambió su nombre para evitar ser reconocido, ni siquiera revalidó sus títulos y pasó a llamarse Wukmir (que significa "lobo paciente" en serbio).

Asentado en la que consideraba una "ciudad cosmopolita de hermosa luz", el amigo Wukmir comenzó a escribir y desarrolar en los años sesenta la teoría psicológica que le ha dado fama mundial: la teoría oréctica, también llamada de la orientación vital. Resumiendo muy brevemente, digamos que fue el primero en señalar la relación célula-organismo-persona. Bueno, ya sé que esto así de bote pronto queda muy lioso. Digamos que chocó frontalemente contra las dos grandes disciplinas existentes: el psicoanálisis y el conductismo.

Fundador del grupo Orexis, abrió un camino nuevo al señalar la importancia de las células en nuestro desarrollos cognitivo, su resistencia a los estímulos exteriores. Sólo ahora los más modernos descubrimientos de la física cuántica (por ejemplo la nanobioinfocognición, pago un café a quien lo deletree de carrerilla a la primera) le están dando la razón en sus avanzadas teorías.

Una de sus más bellas reflexiones, al menos para mí, es cuando declara que "De momento, y para largo tiempo aún, somos tan sólo hombres. Y no candidatos a la categoría del superhombre. A pesar del ímpetu de la tecnología". Estoy plenamente de acuerdo.

Ahí es nada cuando al leer a Wukmir (Emoción y sufrimiento) descubrimos que el ser humano está programado para sobrevivir mediante un esfuerzo-tensión individual, una interiorización de los estímulos. Cuando las células no pueden soportar semejante tensión, que también es afectiva, surge el estrés. De una forma tan simple el hombre nos explica lo que bien pudiera ser el principio de muchas enfermedades.

Pero ya he dicho que por encima de todo Wukmir era un humanista. Lo mismo participaba en congresos que daba clases de Filosofía o de Medicina, y al dominar a la perfección varios idiomas empezó a ganarse la vida como lector para grandes editoriales. Precisamente fué él quien leyó el manuscrito de la novela Papillón, siendo responsable de su publicación.

De esta forma surge mi epitafio para tan extraordinario personaje.

Fue el lobo paciente que descubrió una mariposa.

sábado, mayo 27, 2006

La sombra del vampiro


En este mundo cambiante de hoy en día ya nada resulta ser como era. Que se lo pregunten por ejemplo al espíritu del pobre Drácula, quien acaba de quedarse sin castillo.

Por si alguien lo ignora, hace años que funciona en Rumanía una especie de Port Aventura para turistas, pero con un toque de genuino sabor autóctono. Nada que ver con el engendro de Salou ni con la horripilancia de esa cosa llamada EuroDisney en París... ni mucho menos con otras tierras míticas donde sobrevuelan (y hasta se cagan) las gaviotas. El castillo de Bran, así se llama el lugar, pasa por ser la "residencia oficial" del conde Drácula, ahí es nada.

No es mi intención mofarme de una forma tan rentable de atraer turismo y divisas a un país y a una zona tan depauperadas. Un promedio de 400.000 visitantes al año dejan sus buenos dinerines visitando el curioso museo, lo cual es señal de su éxito. Enhorabuena al Estado rumano y a los más de seis mil habitantes del pueblo, quienes han desarrollado un medio de vida gracias a semejante leyenda.

Según los documentos oficiales existentes, el castillo en cuestión fue construido en 1378 a partir de una fortaleza teutónica y no era el castillo auténtico del famoso Vlad. En 1920 fue regalado por la ciudad de Brasov a la entonces reina María en agradecimiento por sus obras caritativas. Me conozco, así pues no comentaré lo que semejante dato me produce, se me saltaría la lengua y pretendo ser moderado. Interesante que los monarcas acepten semejantes regalitos en contrapartida a su regia caridad. ¡Viva! Queda pues fehacientemente demostrado que a partir de entonces la fortaleza fue patrimonio de tan augusta monarquia.

No obstante, al estallar la Segunda Guerra Mundial, la familia real rumana huyó por piernas. Vale más ser monarca en exilio dorado que caer en manos del populacho por muchas obras de caridad que uno haya hecho, digo yo. Después de la guerra se instauró un régimen comunista con el dictador Ceaucescu a la cabeza, lo cual no mejoró mucho el nivel de vida de los pobres rumanos. Muerto tan siniestro personaje, el castillo en cuestión pasó de ser un museo a convertirse en esta especie de parque de atracciones que tan buenos dividendos produce a las arcas del Estado.

¡Pero amigo, la liberalización democrática ha llegado! Ahora nos ha salido un descendiente de sangre real que reclama la posesión del castillo. Semejante personaje responde al rimbombante nombre de Dominc de Habsburgo, y para más inri resulta ser un arquitecto de Nueva York. Por supuesto, tras una batalla legal, ha ganado el derecho a ser propietario del lugar. Durante tres años deberá dejar que siga siendo utilizado como museo. Tras dicho periodo podrá venderlo de nuevo al Estado rumano por la módica cantidad de unos 25 millones de euros. ¡Menudo negocio!

Ahora compruebo cómo hay que ser de sangre noble para que te "devuelvan" castillos. Si algún sonado reivindicara cualquier posesión rumana, basándose en ser pariente de Ceaucescu, seguro que le correrían a gorrazos. Pero si tienes (o dices tener) sangre azul, ningún problema. Mucha gente está todavía esperando que les devuelvan las pertenecias que el gobierno del dictador les arrebató. El castillo, cual veloz corcel, les ha tomado la delantera. Nuestro arquitecto real podrá dormir tranquilo, sabedor que las obras caritativas de su abuela han fructificado. Mira qué bien. Ahora la industria turística creada en Bran reposará en manos privadas y sus beneficios no caerán en las arcas del Estado. Fenómeno.

Confieso que yo no creía en la autenticidad de semejante montaje. Siempre sospeché que lo del castillo de Drácula era una leyenda para atraer turistas y nada más. Pero después de esta noticia he cambiado de opinión, convirtiéndome en un fiel creyente. Ahora sé que todo es verdad. Aunque de una forma más refinada, en ese castillo hoy en día se sigue chupando la sangre de la gente.

En sus murallas todavía aletea la sombra del vampiro.

viernes, mayo 26, 2006

Arriba, hacia las estrellas


Ya estamos en el inicio del fin de semana. Es viernes y dentro de poco me largaré a Barcelona, pues tengo una cena de compañeros donde, oh maravilla, estoy invitado Gratis Total. ¿A que mola? Así que vamos a hacer la cosa más suave y dejaremos para mejor ocasión los temas intensos.

Me entero que a la baronesa Thyssen le ha salido una competidora allende el océano. Se trata, nada más ni nada menos, que de la mismísima Joan Baez. La célebre cantante del preso numéro nueve se ha mudado a la copa de un árbol. Así, como suena. Al parecer el motivo de tan insólito proceder es evitar que destruyan un jardín agrícola en Los Angeles, una de las poquísimas zonas verdes todavía existentes allí. Y no lo hace sola, la acompañará entre las ramas una activista conocida como la "señora del árbol", quien ya ha salvado algún otro ejemplar por semejtante medio. Vamos, que estas mujeres no se andan por las ramas... Aunque no sé yo qué impedirá a los "malos" de turno cortar el resto de los árboles y dejarlas a ambas aisladas, lo que se dice colgadas, jejeje. Así y todo, a pesar de que lo encuentro ridículo y poco práctico (¿cómo harán sus necesidades desde allí arriba, ey?), espero que tengan éxito en su empeño.

En otro tipo de árboles, estos autóctonos del Camerún, parece que se encuentran los culpables de la propalación del virus del sida. ¡Sí, en efecto, son los chimpancés! Ahora nos cuentan que el VIH se originó entre los chimpancés que vivián a orillas del río Sanaga. Al menos eso es lo que manifiesta todo un estudio de la revista Science, que asegura haber hallado gran similutid entre el virus del simio (VIS) y el humano. Tras estudiar las heces de dichos monos, que ya son ganas, se ha descubierto que las hembras (¡siempre ellas!) son las portadoras aunque no las afecta como a los humanos. Entonces me pregunto yo, ¿cómo se transmitió el virus a nuestra especie, tal vez como consecuencia de una versión porno de "Tarzán de los monos"? Muy picaruelos veo yo a los de Science...

Y arriba del todo, casi tocando el cielo. Resulta que un montañero aficionado inglés murió en el Everest mientras ¡toda una cuarentena! de montañeros pasaban por su lado sin prestarle ningún tipo de ayuda. ¡Jolines con los alpinistas! En primer lugar me maravilla el enorme tráfico que se ha apoderado de la otrora mítica montaña, donde antes no ascendía ni el yeti. ¡Pero si ahora ya suben hasta escaladores con piernas ortopédicas y diabéticos! Vamos, que casi se ha convertido en un paseo de fin de curso para estudiantes. Un paseo que puede ser mortal, como le ha sucedido al pobre David Sharp, quien al parecer no iba bien equipado y fue palmando en una larga agonía mientras la gente pasaba por su lado sin hacerle ni puñetero caso. O sea, que si algún día me pierdo, ya digo de antemano que no me busquen el en Everest. Hay demasiada gente y encima no son nada solidarios.

Y no, no pienso hablar de Star Trek, sólo he puesto la imagen para hacer picar a alguna que yo me sé. ¡Alegría, alegría! ¡Que estamos a las puertas del fin de semana, caramba!

Ya tendremos ocasión de bajar de las estrellas.

jueves, mayo 25, 2006

Muerte de un ciclista



La noticia no me ha sorprendido en absoluto. Hace tiempo que me lo veía venir. La detención de Manolo Saiz, un director deportivo siempre en el ojo del huracán, así como de Eufemiano Fuentes, médico al que persigue el escándalo, ha puesto en evidencia lo que ya era del dominio público. En el mundo del ciclismo la gente practica el dopaje de forma sistemática.

Yo siempre he sido un gran aficionado a este deporte, el único capaz de exigir (casi) el mismo esfuerzo a todos sus participantes. Me quedaba como un pasmarote todas las tardes de verano para ver por la tele las etapas del Tour y del Giro (incluso las de la Vuelta, fíjate tú). A veces había bronca con la parienta porque ella quería ir a la playa precisamente cuando Marino Lejarreta, Perico Delgado o Miguel Indurain llegaban a la montaña. ¡Pero oye, que hoy escalan el Tourmalet! Y ya estaba liada. ¡No sé cómo no te cansas de ver siempre lo mismo! Ejem, ¿me meto yo acaso con tus culebrones, eh? Pero dejémoslo aquí. No es el tema de las rencillas domésticas de lo que quiero escribir hoy.

Ahora resulta que Perico Delgado tenía razón (creo que fue él pero poco importa, fue un ciclista) cuando sentenció aquello de "no se puede subir el Torumalet con sólo un bocadillo de chorizo". ¡Pues claro que no! Si nos ponemos a pensar, cada año el pelotón, la Sierpe Multicolor, parecía volar más deprisa, batiendo sin cesar récords de velocidad. Los corredores eran más completos, lo mismo subían, bajaban o recortaban segundos al crono. ¡Eran superhombres! ¿O no? ¿Qué había dentro de sus bocadillos de chorizo?

Vivimos en una sociedad hipócrita hasta la médula. Por una parte se exije a los corredores que sean más veloces, más resistentes, más de todo, que rompan marcas, que escalen y corran a la velocidad del rayo. Y luego nos horrorizamos cuando descubrimos que han tomado sustancias prohibidas para aumentar su potencial. ¿A qué estamos jugando? Tienen que ser pillos, hacer trampas, pero no han de dejarse cazar. Me viene a la memoria el caso Armstrong, alguien que por soberbia no supo frenar a tiempo, quiso ser más que ninguno y quedó en evidencia. Me temo es el ejemplo paradigmático de todo lo que digo, como bien quedó reflejado en un excelente episodio de "House" sobre tan espinoso tema.

No nos engañemos, las víctimas reales de todo este triste episodio son los ciclistas. Ellos sufrirán en sus organismos el uso de tantos anabolizantes, esteroides, hormonas, broncodilatadores, estimulantes y EPO que han utilizado. Muchas veces por imperativo de sus directores deportivos, sabedores de que habían de rendir al máximo o serían despedidos y no ganarían dinero. Incluso utilizando algo tan peligroso como la autotransfusión, cuando les era extraida la sangre tras entrenarse a gran altura, una sangre rica en oxígeno que era guardada en neveras. Más tarde, cuando en plena competición debían hacer un esfuerzo extra, se les volvía a inyectar para oxigenarse. Que luego todo este proceso pudiera producir problemas cardiovasculares era un riesgo más de la profesión. Te chinchas, haberte dedicado a otra cosa.

Ciertamente, he perdido mi afición al ciclismo. Ahora sólo veo a un grupo de pobres sufridores, semejantes a cobayas humanos, quienes se someten a una tortura cruel por imperativo crematístico. ¿Qué intereses empresariales se esconden detrás de semejante mascarada? ¿Cuántos habrán muerto como Pantani, juguetes rotos incapaces de rehacerse de una forma de vida tan peligrosa? Trombosis, arritmias, infartos... Su destino no es que sea esperanzador. La etapa reina, con una pájara enorme, les aguarda agazapada en algún momento de su incierto futuro.

Uno de los motivos por el que abomino del "deporte profesional" en general es precisamente su lado turbio, esos tejemanejes de dopajes y presiones, donde sólo sirve el éxito y cualquier salvajada es válida con tal de ganar dinero. Cierto que hoy en día incluso los deportistas amateurs, esos gilis que van al gimnasio y toman anabilizantes para "marcar musculito", se están jugando el pellejo... y encima gratis. ¿Es que nadie se da cuenta del peligro?

Como en la gran película de Bardem, todos estamos viendo morir al ciclista. Pero nadie hace nada para evitarlo.

Qué asco de sociedad.

miércoles, mayo 24, 2006

Locura americana, cuento chino



La cosa está desatada, no cabe duda. Ya nadie nos salva de estar plenamente inmersos en la "locura americana", ésa que tan bien describiera Michael Moore en su "Bowling for Columbine".

El miedo ha atenazado a la gente (cierta gente, añado). Los vecinos de las urbanizaciones blindan sus casas, convirtiéndolas en bunkers. ¡Los bárbaros andan sueltos! Negocio seguro para las empresas de vigilancia privadas, todo quisque quiere tener un fiel guardián al alcande de la mano... o del bolsillo. Se ha disparado la venta de puertas y cristales blindados, cámaras de vigilancia, radares, sensores y hasta escopetas que disparan gas lacrimógeno. ¡Incluso se venden enormes bocinas como las de los hinchas de fútbol y estruendosos silbatos de árbitro! Todo para dar la alerta en caso de peligro. ¡Qué miedo, qué miedo, el coco anda suelto!

Bueno, no es mi deseo frivolizar el tema, al menos no demasiado. Reconozco que no es una experiencia nada agradable sufrir el asalto de ladrones en casa, máxime si son violentos y te zurran la badana. Estoy plenamente de acuerdo en que la policía vigile y se eviten semejantes desmanes. Que las bandas del Este hayan decidido operar en España debido a la permisividad de sus leyes es motivo de debate y, si se tercia, de corrección. Pero no nos pasemos, hombre.

Vamos a ver, ¿cuántos de los jóvenes que se manifestaban el otro fin de semana en Barcelona por el acceso a una vivienda tienen miedo de que alguien les entre en casa? Yo creo que ninguno, tal vez porque los pobres no tienen casa en la que les entren. Eso sí que me da miedo, mucho miedo. ¿Cómo es que nadie se entrevista con los ministros para solucionarlo de una puñetera vez?

Inmersos en esta copia de mala calidad de la sociedad americana que hemos creado, nos hemos olvidado de mirar a nuestro alrededor, de darle importancia a lo que no nos afecte de forma directa y personal. A mí no me quita el sueño que ciertas bandas asalten chalets de lujo, guiados al parecer por la ostentación evidente de sus moradores y por las marcas de los carísimos coches que duermen en los garajes. Si unos cacos entraran en mi casa, por ejemplo, me temo que se llevarían una buena decepción. Tal vez incluso me dejaran alguna limosna compadecidos de mi precaria situación. Y no me quejo, pues al menos yo tengo casa.

El siguiente paso a dicha "americanización", ese miedo incontrolado a que nos asalten y nos roben cuatro chorradas, ya se ve llegar. Las urbanizaciones se van a fortificar, atrincheradas como Fort Apache, con servicios de vigilancia las 24 horas. De hecho ya existen algunas, las de mayor lujo donde habita la gente in, pero ahora se multiplicarán como hongos... y de paso aumentarán sus precios. Vamos, que hoy en día ser rico y tener un pedazo de mansión en Can Collons de la Roca es lo más parecido a estar viviendo en una prisión con pase pernocta. Pues muy bien, con su pan se lo coman. Tal vez si las viviendas no fueran tan caras y los jóvenes pudieran acceder a su compra, si la situación no se mostrara tan desigual, con ricos tan ricos y pobres tan pobres, cierta gente no tendría tanto miedo y no habría estallado semejante psicosis.

Y lo peor no es el miedo evidente de los "peces gordos" a que les asalten el acuario de lujo donde nadan. Lo peor es que también lo padecen los peces medios, esos del quiero-y-no-puedo, los que huyeron de la ciudad por miedo a los atracos y la delincuencia, jejeje, los que tienen una casita que parece construida por los Tres Cerditos, en medio de la nada, con pozo séptico bastante mal acabado, sin servicio de recogida a domicilio de basuras, sin gas y mala electricidad, donde la recepción de la tele es dificultosa, donde no te llegan ni las cartas (facturas, facturas), donde han de almacenar en bidones el agua de lluvia por si acaso, con los alrededores repletos de matojos llenos de plagas y bichos. Unas casas, todo sea dicho, construidas con materiales no muy buenos y que encima han costado un ojo de la cara, hasta el extremo de que muchos sólo pueden tener dos yogures y cincuenta gramos de jamón cocido en la nevera. Esa gente, esos fantasmas del Mira Cómo Vivo Chincha Rapiña Antes Muerto Que Sencillo, también se han contagiado del nerviosismo. Sin darse cuenta, están blindando sus casitas como si fueran de oro macizo. ¡Por favor! Menos lobos. Que muchas no vale la pena ni visitarlas. ¡Soplaré, soplaré y tu hipoteca inflaré! Eso sí tendría que asustarles de veras. El euribor es mucho más amenazante que cualquier hipotética banda de asaltantes albano-kosovares.

Y mientras tanto los jóvenes siguen (mal)viviendo con cuatro chavos, sin siquiera poder soñar en comprar un miserable pisito en la ciudad. ¿Y a quién le importa? Para colmo de males, una nueva oleada de inmigrantes chinos aterriza en el sector de la construcción. Ahora los empresarios del tocho, esa mafia que se está forrando a costa de nuestros ahorros presentes y futuros, se han percatado de que los trabajadores chinos son muy productivos, cobran poquísimo y encima hacen más horas que nadie. ¡Si incluso trabajan los fines de semana, algo impensable en los trabajadores del país! Con un promedio de diez horas al día, siete días a la semana, sin duda son requeridos en todas las obras. Encima los pobres tipos desconocen el idioma, no protestan ni saben nada de sindicatos, y por supuesto no están afiliados a ninguno. Callan y trabajan, trabajan y callan. ¡Menudo chollo!

Así, mientras la inmensa mayoría de nosotros sufrimos en silencio, algunos padecen la locura americana y otros disfrutan de un cuento chino.

martes, mayo 23, 2006

Vivir en las nubes (prefabricadas)



Bueno, si ayer hablábamos de lavado en seco, hoy todo lo contrario. No sé si como consecuencia de algún sueño húmedo, pero el cuerpo me pide hablar de agua. Así que vamos a referirnos a las nubes, a la lluvia y a la forma de fabricarla. ¡Toma progreso!

Resulta que la NASA, en colaboración con la Universidad Libre de Bruselas (¿quiere esto decir que existe otra Universidad Ocupada?) y la Universidad Ben Gurion de Israel, está avanzando a pasos agigantados en un proyecto de creación de "islas de calor". ¿Mande? Lo explico.

La idea consiste en crear nubes artificiales para regar con sus precipitaciones grandes zonas afectadas por la sequía. Hasta aquí, como diría el bruto de mi vecino, de puta madre. Si encima resulta que una empresa de material agrícola patrocina la cosa, mmm... Añado más: mmm...Ya no me parece tan claro. Examinemos con detalle el proyecto.

La cosa va de captar grandes dosis de radiación solar mediante el sencillo sistema de... ¡colocar una enorme bolsa de plástico negro en el suelo! Vamos, como abrir una bolsa de la basura y cubrir el patio, pero en plan bestia. Cuando la extensión recubierta (plastificada cual vulgar carnet de identidad) sea lo suficientemente grande, unos siete kilómetros cuadrados más o menos, se calcula que la temperatura se elevará entre 20 y 30 grados centígrados. ¡Menuda sauna, oye! Ello provocará, entre otros síntomas evidentes, que se dilate el vapor presente en el aire. Así calentito, ascenderá en forma de corriente térmica hasta que a unos mil metros de altura se condensará para formar..... ¡nubes! Naturalmente, al haber un cambio tan brusco de temperatura, se producirá la lluvia deseada. Y ale, ya tendremos el plástico negro mojado.

Fallos de tan maravilloso sistema: No me imagino yo cubriendo las casas de bolsitas de basura, habría que hacerlo en zonas desérticas. Además, que la gente y los animales se asfixiarían por el calor provocado o por no poder respirar si se les ocurre ponerse debajo. Otro aspecto negativo es que dicho plástico debería ser biodegradable y no contamimente o sólo se conseguiría crear una charca de dos pares de narices y/o ensuciarlo todo con montones de plástico rajado. Ningún problema al respecto. Sin duda de ha estudiado exhaustivamente, pues el coste de semejante experimento es de sólo cien millones de dólares. Nota para los completistas: el nombre en clave de todo este embolao es "Geshem", que significa lluvia en hebreo.

Bueno, yo tal vez no sea ninguna lumbrera (seguro, seguro que no), pero no alcanzo a ver las bondades de semejante animalada. ¿Plástico biodegradable, cómo se come eso? ¿Aumentar la temperatura bruscamente 20 o 30 grados, no será malo para el ecosistema ey?¿Gastar 100 millones del ala... y todo para que sólo llueva UNA vez? Me lo expliquen, por favor.

Los chinos por su parte, mucho más tradicionalistas, siguen bombardeando las nubes con dosis de yoduro de plata mediante avionetas de fumigación o cohetes pirotécnicos. Es la técnica que utilizan en Pekín cuando les inunda la arena de alguna tormenta proveniente del desierto del Gobi. Cuatro pasaditas con sus aviones y en el acto se descarga una lluvia generosa que limpia la ciudad. ¿Hasta qué punto puede ser bueno lanzar tanto yoduro de plata y otras sustancias al cielo? Nadie lo ha estudiado a fondo todavía.

Así nos luce el pelo. Los seres humanos somos unos inconscientes que vivimos en las nubes.

Y encima son nubes prefabricadas.

lunes, mayo 22, 2006

Lavado en seco

Viendo el sábado pasado por TV3 la enésima emisión del film Psicosis del genial Hitchcock, tuve la ocurrencia de releer su biografía. Me llamó la atención aquella anécdota de un padre en apuros, cuya hija se negaba a bañarse tras haver visto Las diabólicas de Clouzot y que después de visionar Psicosis, tampoco quería ducharse. ¿Qué podía hacer?, le preguntaba el pobre hombre al director. Y éste, siempre tan agudo y mordaz, le contestaba que la lavara en seco.

Así es como tendríamos que hacer nosotros. Muchos programas de la tele requieren un lavado en seco por temor a que encojan... nuestras propias neuronas. Salsas rosas varias, enigmas de códigos Da Vincis en tropel, tomates a troche y moche, telefilms infumables, eurovisiones horteras... Pero no es eso lo peor. Lo peor, válgame el cielo, es cuando la tele se pone seria. Entonces sí que la cagamos.

Viene esto a cuento porque el otro día leí una noticia que, por desgracia, ya he perdido. Expongo de memoria, pues lo más jugoso me ha quedado grabado por su originalidad. Al parecer un hombre se presentó a una entrevista de trabajo en la BBC para cubrir un puesto de informático. Le hicieron pasar a una sala, le maquillaron y, acto seguido, le pusieron ante una periodista y comenzaron a entrevistarle en directo. ¿Por qué, acaso era un enfoque original del famoso método Grönholm? Nada de eso. Los de la cadena habían confundido al pobre aspirante con un experto que tenía que hablar sobre el conflicto musical surgido entre iTunes y los derechos de autor de la música de los Beatles a raíz de su venta por Internet. ¡Toma experto!

Lo bueno del caso es que el hombre, ante la tesitura de contestar preguntas cada vez más intrincadas, fue defendiéndose como podía. Sospechando que se trataba de alguna prueba de selección (a semejantes extremos hemos llegado) y que todo el tinglado obedecía a descubrir si él estaba capacitado para reaccionar ante situaciones imprevistas, el fulano hizo gala de un gran aplomo y siguió la corriente a la entrevistadora. Que si Internet llega a todas partes, que si uno puede bajarse cosas en los ciber-cafés... Y sus respuetas no estaban nada mal, la verdad, He oído algunas repetidas como chuchufleta y no difieren en absoluto de las que podría haber dado un "experto". Total, que cuando los directivos se dieron cuenta del enredo cortaron a toda prisa y aquí no ha pasado nada.

¿De veras no ha pasado nada? Si resulta que cualquiera puede ser entrevistado y ser coherente sobre un tema al azar.... ejem. ¿Para qué puñetas queremos entonces "expertos en el tema"? Eso me recuerda el estudio que se hizo en Londres hace años, donde quedó demostrado que los mejores analistas de la bolsa eran.... ¡los taxistas! Acertaban muchísimo más que los propios brokers, fíjate tú.

En un mundo tan deshumanizado como éste que nos ha tocado vivir resulta reconfortante conocer nuestras propias limitaciones. Siempre es bueno saber que el ciudadano de a pie, en un momento dado, puede ser igual o mejor que cualquier experto.

Para ello sólo hace falta que se nos presente una ocasión especial, un simple lavado en seco.