Sirva el presente escrito como homenaje a mi padre, a mis amigos y a todos mis compañeros pericos, los cuales están algo tocados. Es algo lógico, pocas veces he sufrido tanto viendo un partido de fútbol com el miércoles pasado...
Que un blog como el mío, bautizado como "Me rindo", sirva de homenaje a un equipo y una afición que jamás se rinden puede parecer una incongruencia. Y tal vez lo sea, no digo que no.
No obstante, los seguidores del Espanyol, al menos un buen número de ellos, somos una raza aparte. En las vitrinas del club no se exhiben muchas copas de las "importantes". Ni falta que hace.
La cantera del Espanyol es tal vez la mejor cantera que existe en España. De sus alevines y de sus filiales está surgiendo una hornada de buenos futbolistas, todos lo reconocen. Sin duda su éxito estriba en que no es más que un club de fútbol... pero tampoco es menos. La pasión por el deporte es una sana pasión. No importa tanto ganar o perder como jugar bien, con dedicación.
La campaña del Espanyol en la UEFA ha sido ejemplar. Ni un solo partido perdido, ni siquiera la final, donde todo se decidió en la tanta de penaltis. Un extraordinario Palop, una maravilla en acción, decantó la balanza hacia el Sevilla. Digno ganador, no lo discuto.
No obstante, el Espanyol ha ganado prestigio. Unos jugadores que se dejan la piel en el campo, una afición que siempre está con ellos, eso es fútbol y lo demás son puñetas. Los trofeos, todos los premios en general, siempre son bonitos. Pero lo importante es el esfuerzo, el disfrute de hacer las cosas bien, con amor propio y sacrificio. Muchas son las copas que se guardan en vitrinas sin, como vulgarmente se dice, "haber sudado la camiseta". Yo, que no soy persona a quien le chiflen los premios, paso de tanta tontería.
Mi equipo es un equipo que juega al fútbol. Puede ganar o perder, pero siempre intenta superarse, hacerlo mejor si cabe. Y eso sí que es un premio en sí mismo.
¡Visca l'Espanyol!
Y para animar la cosa, ahí os dejo con un vídeo marchoso de los Pinker Tones:
Hoy voy a tirarme un pegote, que caramba. Y es que el profesor Hiroshi Ishiguro me lo ha puesto "a huevo". Resulta que este científico japonés, profesor de Sistemas Mecánicos Adaptados de la Universidad de Osaka, ha creado a su imagen y semejanza (ja) un androide recubierto de silicona al que ha bautizado con el ampuloso nombre de Geminoid. Incluso le ha implantado en la cabeza su propio pelo, le ha colocado las mismas pecas y lo ha vestido con sus ropas de paseo. El androide todavía no camina y sólo se mueve de cintura para arriba, sentado en una silla, pero el resultado es un calco, una especie de clon artificial que a primera vista da el pego y puede pasar por el hermano gemelo de su creador.
¿Y mi pegote? Pues ahí va: hace unos añitos yo escribí un relato de ciencia ficción ("El que responde", publicado en Espiral dentro del tomo "Esencia divina") donde básicamente la cosa iba por el mismo camino que ahora recorre el científico nipón. Yo creaba la figura de los "usebtis", una especie de androides construidos por ingeniería genética que actuaban bajo las órdenes mentales de sus amos humanos. Poco más o menos (más bien menos) es lo que hace Geminoid bajo el control de su dueño Ishiguro. Parpadea y mueve sus pupilas de forma intuitiva pero habla con la voz de su amo (de hecho es su amo quien habla mediante un altavoz por su boca articulada). O sea, un primer paso hacia la consecución de esclavos artificiales que obedezcan muestros impulsos y trabajen por nosotros. Ale, toma pegote.
De hecho no tiene nada de extraño que los japoneses estén tan avanzados en la robótica, en especial en la creación de humanoides. La respuesta es sencilla y no tiene nada de altruista, más bien responde al carácter cerrado de la cultura japonesa. El envejecimiento de su población resulta preocupante, les hace falta mano de obra y no están muy dispuestos a aceptar una gran avalancha de emigrantes con los cambios culturales que comportaría. En semejante tesitura, una buena idea es la creación de robots que trabajen por y para ellos sin necesidad de utilizar mano de obra extranjera. ¿Endogámico o creativo? Un poco de cada cosa, me parece a mí.
No sé si tal cosa sea buena o mala idea, pero en España el envejecimiento de la población también es un hecho. Yo empezaré a preocuparme cuando llegue a nuestras costas la primera patera con robots japoneses buscando mejores condiciones de vida. Y si no, al tiempo.
Y como estamos en viernes, acabamos con un tubitubi que guarda relación: El fabuloso "I Robot" de Alan Parsons Project con unos dibujitos que seguro a más de uno os gustarán...
Pues ya estamos de vuelta de nuestro viaje por tierras bálticas. Experiencia interesante de la cual tal vez escriba algún día. De momento baste decir que fue muy intenso, nos nevó y todo. Riga, la capital de Letonia, me pareció muy pobre, alejada del rimbombante título de "París del Norte". En cambio Talin (Estonia) se mostró más próspera, con sus calles dentro de la muralla muy parecidas a las calles de Praga. Mucho más turístico.
Resulta curioso que siendo todo Europa, desde el Norte hasta el Sur, al viajar uno por el continente comprende que eso de la Unión Europea hoy por hoy resulta un sueño todavía inalcanzable. Demasiadas diferencias, tanto económicas como culturales, siguen separando a millones de europeos.
Pero no perdamos las esperanzas. Ojalá algún día toda Europa se halle unida bajo un proyecto común de progreso y bienestar, donde tengan cabida y respeto todas las diferencias. Diversidad significa riqueza, aunque en algunos casos sea sólo (¿sólo?) cultural. Una unión donde exista en perfecta armonía todo un mosaico de lenguas, costumbres y tradiciones será mucho más interesante y humana que el rodillo impuesto de una simple e inflexible "cultura oficial".
No obstante, dejemos las disgresiones político-filosóficas para otra ocasión. Como hablar de Sant Jordi y el Día del Libro, que se merece un escrito aparte... Una noticia más mundana me ha impactado hoy al leer el diario. ¡Resulta que en Serbia, en la región de Jadar, se ha descubierto kriptonita! Toma ya, que no le pase nada al nenaza de Superman.
Nunca he sido seguidor de ese tipo que vuela en pijama y usa leotardos. Un vulgar emigrante que llegó a EE.UU. en su día merced a un cayuco espacial y se volvió más papista que el Papa. Defensor a muerte del "American Way Of Life", incapaz de enfrentarse a multinacionales, políticos corruptos y vampiros del capitalismo salvaje, sólo a chorizos y pandilleros. Una especie de segurata de discoteca que pega mamporros al drogata de turno o al camello más pillado, sin llegar a molestar al mafioso que vende el alijo mientras bebe whiski de marca y fuma habanos. Un carca de pensamiento integrista, vamos.
Así pues el que la jadarita, como se ha dado en llamar al nuevo mineral descubierto, tenga las mismas propiedades que en la ficción posee la kriptonita de los tebeos (y digo tebeos, no comics) me parece estupendo. ¡Que se chinche Superman! Ya era hora de que se le acabara el chollo y fuera por el mundo avasallando como el primo de Zumosol. Ahora sabrá lo que representa enfrentarse a la vida sin tenerlo todo ganado de antemano, sabiendo que puede ser derrotado por fuerzas más poderosas e insensibles.
¡Un hurra por la kripotonita! Nos vuelve vulnerables y nos unifica a todos, seamos o no super-héroes de papel.
Y para celebrarlo, nada mejor que un par de Tubitubis. En primer lugar, por aquello que explicaba antes de la diversidad cultural, aquí traigo a uno de mis grupos preferidos en eso de "mover el esqueleto" y dar marcha al cuerpo. Son la Troba Kung-Fu y nos mezclan la rumba catalana con un ritmo muy bailongo. Encima, nos dicen que falta calor....
Y para acabar, todo un clásico de hoy en día. El inefable Manu Chao y su "Me gustas tú", desde luego.
Parece mentira, pero el mundo del disco sigue moviendo millones... y no precisamente por la música en sí. El día 26 de este mes la casa Christies realizará su habitual "subasta pop", sacando al mercado más de 300 lotes de Cachivaches Diversos. Y con precios que ascienden desde 350 euros para arriba.
Así cualquier friki con dinero (contradicción casi tan evidente como "inteligencia militar" o "personas humanas") podrá adquirir tras puja de infarto algo tan Apoteósico como el traje que lucía David Bowie en su última aparición como Ziggy Stardust (noviembre de 1973). Saldrá a subasta "casi" regalado por un precio irrisorio de 5.500 euros y se espera que supere los 7.500.
Mira que a mí me gusta David Bowie, pero me temo que no daría ni un céntimo por el ropaje, que vete a saber dónde ha estado ni quién se ha travestido con sus amarillentos ropajes. Igualmente me trae al pairo el manto real que lucía Freddie Mercury en su gira Magic de 1986, los pantalones vaqueros de Elvis Presley o el traje de marinero que Marc Bolan lucía en Top Of The Pops en 1971. Algo más de interés, sólo visual porque yo no rasgueo (nadie es ferpecto), me despierta su guitarra Gibson Flying V, con la que dicen tocaba Get It On. Una cosa es que me guste la música y otra que me convierta en un trapero o chatarrero, oyes.
Siendo como soy un amante de la música, gustándome la mayoría de artistas cuya basura se subasta, así y todo no entiendo el interés que pueda tener nadie en adquirir a precio de Pata Negra tan extraña mercancía. Si en el rastro se puede encontrar cosas mejores y más baratas... Pase que se compren las guitarras, al menos que las compre alguien que sepa tocarlas. Pero se me escapa qué placer puede conseguirse por tener, no sé, el pañuelo donde Madonna se secó el sudor en su actuación de Londres.
Aunque lo mismo me mueve el desconcierto que he sentido cuando no he podido adquirir ni una mísera entrada para el concierto de Police en Barcelona el 27 de setiembre. Aunque la más barata valía 65 euros y la más cara costaba 165 machacantes. ¡Jolín qué precios! Así y todo ya no queda ni una de las 55.000 puestas a la venta. Han volado en menos de un día.
¿Dónde acaba la afición a la música y comienza el frikismo? ¿Dónde la cultura musical se troca en negocio, en timo para incautos, en coleccionismo insensato? ¿Estamos todos idos? Sin duda, y yo el primero.
Sea como fuere, ahí os dejo un Tubitubi largamente prometido. Este sí que es Marc Bolan, aunque sólo aparezca en foto. No es de extrañar porque se trata de sus inicios, hace ya bastantes añitos, por lo que aparece casi de primera comunión. Éste fue su primer grupo de prestigio, John's Children, con la que tal vez fuera la primera canción de fama que compuso: la mítica "Desdemona". Y la ofrezco gratis, sin subastas...
Y claro, no podía despedirme sin poner también algo de ellos... Y sin cobrar, ale.
Triste noticia la muerte de Kurt Vonnegut. Con él se va toda una generación de grandes escritores, aquéllos que entendían la literatura como una necesidad, una forma de contracultura y no una manera de amasar dinero en el banco. Tal vez de tan selecto grupo sólo Ray Bradbury quede vivo en la actualidad. Fueron autores como él y Phillip K. Dick, además del propio Vonnegut entre otros, quienes supieron crear una corriente de culto hacia un género tan desprestigiado hoy en día como es la ciencia ficción.
Kurt Vonnegut nació hace 84 años en Indianápolis (EE.UU.) en el seno de una familia de inmigrantes alemanes. Marchó voluntario a la Segunda Guerra Mundial, siendo capturado como prisionero de guerra, y sobrevivió a un espeluznate bombardeo de los aliados sobre la ciudad de Dresde, tan intenso que hasta incendió el aire, refugiándose en el almacén de carne de un matadero. De tan dramática experienca le vendría la inspiración para, años más tarde, escribir su más célebre novela: Matadero Cinco.
Esta corrosiva obra, un alegato antibelicista teñido de humor negro, convirtió a su autor en todo un ícono de la contracultura americana. Eran años de desencanto, tras la guerra del Vietnam, y Vonnegut conectó muy bien con una juventud inconformista. Su denuncia del absurdo de la guerra y la destrucción no sentó nada bien en los grupos conservadores que dominan EE.UU. Sus obras eran quemadas de forma pública, a la vez que su fama crecía en sectores más progresistas.
Hay quien considera a Vonnegut como el Mark Twain moderno. Sin duda su tremenda capacidad para criticar de forma despiadada la sociedad, siempre con un componente de humor, hace que la semejanza sea evidente. Autor ácido, insolente y divertido, sin duda leerle es todo un placer. En sus libros uno descubre la tremenda potencialidad de la ciencia ficción, la buena, la auténtica, cuando todavía no estaba domesticada ni encorsetada por clichés ridículos y reaccionarios.
Leeer Matadero Cinco, Sirenas de Titán, Madre Noche, Slapstick o la vitriólica El desayuno de los campeones, sin duda reconcilia al lector con el género. Un hombre extraordinario que, tras un intento de suicidio, a sus ochenta y cuatro años todavía decía frases tan lúcidas como: "Los humanos somos chimpancés que nos emborrachamaos con el poder" o "El verdadero terror es levantarte una mañana y descubrir que tus compañeros de instituto están gobernando el país". ¡Qué mente más preclara la suya!
Adiós maestro. Te leeremos con nostalgia, pero te seguiremos leyendo.
Y para la ocasión, nada mejor que un Tubitubi muy en la atmósfera. Los Grandes e Irrepetibles King Crimson (con el talento del Enorrrme Robert Fripp) en la pieza que a mí más me encanta: "21st Century Schizoid Man". ¡Una joya! Y su soporte visual tampoco tiene desperdicio: "Cowboy Bebop", uno de mis manga preferidos. ¡Ciencia ficción salvaje! Y es que el Matadero Cinco no está tan lejos... Que lo disfrutéis:
Era de esperar, la cosa está muy malita. El cambio climático hoy en día es ya una realidad incontestable y habrá que ir hacíendose a la idea. Ale, a comprarse bronceador por un tubo.
Cualquiera, al menos cualquiera con dos dedos de frente, pensaría que lo más sensato en las actuales condiciones es poner manos a la obra y tratar de salvar el planeta, o al menos corregir todo lo que se pueda. Pero como vivimos inmersos, sumergidos más bien, en una sociedad de consumo, las Mentes Pensantes ya están barrinando cómo sacar tajada del asunto.
No me refiero a los Brillantes Pepe-Tochos de la costa mediterránea, los que han convertido gran parte de Murcia y Valencia en campos de golf imposibles y luminosos nichos de cemento, geriátricos psicodélicos con vistas al mar. No señalo a quienes se sacaron de la manga un Plan Hidrológico Nacional para llenar piscinas particulares y regar el césped de opulentos clubs de golf en secano, que ya son ganas de regar. No menciono a quienes han creado en Levante un Madrid Playa artificial mientras "denuncian" conjuras judeomasónicas y misteriosos nazismos idiomáticos, tal vez sacados de una mochila de ETA perdida el 11-M. Son miserables y punto. Con su pan (el nuestro) se lo coman.
Pero es que ahora el colmo de la tontura nos asalta. Así me entero por las noticias que las agencias de viajes, esos vendedores de postales tridimiensionales, se están reciclando para adaptarse al cambio climático que nos viene encima. Así resulta que las pistas de esquí están estudiando muy seriamente convertir sus instalaciones en campos de golf para cuando ya no haya nieve por la que deslizarse. O sea, que No Problem.
Igualmente, se pretende captar al típico turista que ahora viaja hasta el Norte de Africa, pues al subir las temperaturas los ingleses, alemanes y nórdicos que vienen atraídos por el sol y playa no tendrán casi que morverse de su casa. Vamos, que con un pequeño cambio de estrategia capeamos el temporal.
¿Y la infinidad de especies que morirán, y el agua que comenzará a faltar, y la desertización del suelo? ¡Qué me cuentas! Pero si ya se están vendiendo parcelas en la luna y hay una graaaan lista de espera para hacer de turista en la Estación Espacial Internacional... Preocupémosnos de cosas reales y urgentes, como la persecución de los castellanohablantes en Catalunya. Yo mismo, cuando salgo de casa y me asalta un pensamiento en castellano, me cago de miedo. Será el calor...
Ciertamente, es la conjura de los necios.
Pero como dicen que la música amansa a los animales, vamos con un par de Tubitubis. El primero me lo estaba pidiendo Pily hace tiempo, así que no puedo dejar de poner a T.Rex en bolas (¿era así?)
¡Ay! Me temo que no era esto... Bueno, seguiremos buscando, jejeje. Pero mejor pongo algo mejor, ¿no? ¿Qué tal lo que sigue? Sin duda Muy Bueno.
Y para acabar, uno de mis grupos catalanes preferidos (y más internacionales), The Pinker Tones. Difícil, muy difícil elegir un vídeoclip de los que tengo a mano. Probemos con éste, más que nada por la versión "modelna" de esta especie de Betty Boop.
Y como no puedo aguantarme, ahí va otro, el que les dió la fama. Eso sí, un consejo: aumentad el volumen del altavoz, que se oye flojito no sé porqué (tal vez por ser catalán, jejeje).
Desde luego, cada vez que creemos saber más en realidad sabemos menos. Cuando uno estaba convencido de que la verdad radicaba en la ciencia y no en la religión, resulta que se produce otra vuelta de tuerca y lo pone todo patas arriba. A estas alturas ya ni siquiera lo tangible resulta fiable.
Ahora, cuando el pensamiento cartesiano era tenido casi como dogma de fe, viene la mecánica cuántica y nos torpedea la línea de flotación. Es decir, resulta que la materia no tiene esencia, está casi exclusivamente compuesta por "espacio vacío", resulta insustancial. Como dicen ciertos físicos cuánticos, lo más sólido que puede decirse es que la materia se asemeja mucho a un pensamiento. ¡Toma del frasco! Si resultará que el mundo es producto de nuestra propia conciencia...
Según los nuevos estudios científicos, la realidad no es tal como la vemos. Se podría describir como una no-cosa insustancial, muy alejada de lo que nuestros cinco sentidos nos hacen percibir. De hecho, es nuestro cerebro el que construye esa realidad mediante la información que le llega. Así se inventa los colores, que en realidad son longitudes de onda, y nos hace percibir todo un panorama de formas y volúmenes que no es el real. Porque la realidad sólo está compuesta por átomos y espacio vacío, es en nuestra mente donde adquiere la forma que nos parece auténtica.
No es que yo avale del todo la creencia de un "mundo interior y espiritual" que crea y recrea el mundo externo a su antojo, pero lo cierto es que todavía no sabemos nada. Claro que ciertos científicios modernos me dan la impresión de querer ser los modernos apóstoles de una Nueva Religión Cuántica. Así el insigne japonés Masaru Emoto nos sale con la "conciencia del agua". Nos explica el hombre que este elemento tiene una "alta retención de datos" y que si insultas a un volumen de agua antes de cristalizarlo obtendrás formas geométricas deformes en la estructura de sus cristales. Igualmente, si le haces escuchar música clásica, los cristales resultantes tendrán una gran belleza geométrica. Pues qué bien. Ya que resulta tan sensible, prometo no volver a denostar al agua, no era mi intención ofender.
Pero otros científicos sostienen lo contrario: que ser ateo es señal de poseer una mente sana e independiente. Así ya está en las librerías un interesante ejemplar: "El espejismo de Dios", de Richard Dawkins. Este científico, autor de "El gen egoísta", plantea la tesis de que la fe en Dios es un espejismo. Una frase demoledora suya dice que cuando una sola persona sufre una ilusión, se dice de ella que está loca, en cambio cuando son muchos quienes la sufren se forma una religión. Interesante reflexión, desde luego.
Realidad hueca o no, lo único cierto es que esta Semana Santa ha vuelto a llover a cántaros. ¿Tal vez por nuestra poca fe? ¿Tendrá algo que ver la religión cuántica?
Vamos mal. La realidad no existe y encima esá lloviendo.
Pero como mejor os dejo con buen sabor de boca, ahí va un par de Tubi-tubis de los que me gustan. Y ya que hablábamos de cierto personaje japonés, nada mejor que dos "Made in Japan". El primero de mis apreciados Pato Fu, con reminiscencias teleñequeras....
Y en el segundo, permitidme rescatar a Nancy Nova. ¡Qué tiempos!
Como estamos en Semana Santa y la cosa se presta al recogimiento, hoy vamos a filosofear un poco. Bueno, suponiendo que un servidor sirva para eso, que ya es mucho suponer.
Vayamos por partes, como decía Jack el Destripador. Mi asidua colaboración en cierto programa de literatura de la radio me está obligando a leer una serie de libros que, siendo sincero, en condiciones normales no tocaría ni con pinzas.
Aunque la lista sería amplia y extensa, en esta ocasión quiero hacer especial hincapie en lo que para mí es la peor colección de papeles impresos que ha parido editorial alguna: los mal llamados libros de autoayuda. O bien llamados, porque sin duda ayudan a los autores a comer caliente... y parece que bastante más.
Hay una serie de autores que, en mi humilde opinión, apenas demuestra tener dotes para ganarse la vida vendiendo elixires milagrosos en una barraca de feria. En cambio, se están forrando a costa de muchas personas incautas que les siguen e idolatran con un fervor digno de mejor causa. Me estoy refiriendo a escritores como Paulo Coelho, Jorge Bucay o ese santón de opereta que firma como Osho. Hay más, desde luego, pero con estos tres uno ya se hace la idea de por donde van los tiros.
Lo que me fascina es el fenómeno en sí. Que cantidad ingente de lectores acuda a estos modernos popes de la Ignorancia Humana, deseando una ayuda para comprender su propia existencia, me retrata muy bien los tiempos que nos ha tocado vivir. Me explico, o lo intento al menos.
Dicen las estadísticas, esas cifras mágicas capaces de dar cualquier resultado según se interpreten, que el consumo de fármacos antidepresivos se ha disparado de forma alarmante. La angustia parece ser una enfermedad en extremo contagiosa que nos azota a todos, cual temible pandemia. Por ello no es de extrañar que se haya disparado el uso de ansiolíticos. En España, datos del año 2005, se vendieron 35 millones de antidepresivos, con un coste de 75.000 millones de las antiguas pesetas. ¡Menuda botica!
Pero no para ahí la cosa: una de cada cuatro consultas al médico de cabecera ya son por transtornos psiquiátricos, y de éstos el ochenta por ciento son debidos a ansiedades o depresiones. Se dice que el riesgo de un joven actual a caer en una depresión es tres veces superior al que tenía su abuelo. Vamos, que las enfermedades mentales están a la orden del día.
Dos de cada diez europeos declaran sentirse superados por la rápida evolución de las innovaciones tecnológicas, la incertidumbre domina nuestras vidas. Ya nada es seguro, vivimos inmersos en el "shock del futuro" que nos vaticinara Alvin Toffler en su libro. Cada vez más gente es incapaz de asimilar los cambios, tan rápidos, tan bruscos, tan radicales y complejos.
No es de extrañar que la angustia se cebe en nuestro espíritu y mucha gente confusa se vuelva hacia los fármacos, los libros de autoayuda y hasta el yoga, cuya práctica también se ha extendido.
Contra todo esto hay remedio, desde luego. Y no pasa por calentarse las neuronas con falsos profetas o llenarse el buche de pastillas atontantes. Ni siquiera por hacer posturitas, a no ser que a uno le guste hacerlas. El yoga puede ser muy bueno si se practica por gusto o deseo, pero no por necesidad. Entonces sólo hay que quitarle la sílaba "si" y tendremos el auténtico motivo.
¿Y cual es el remedio? La Tranquilidad, desde luego. El tomarse las cosas sin prisa, saboreándolas. Dedicar más tiempo a las cosas importantes y no pensar tanto en el dichoso trabajo. Mucha gente ya está adoptando la postura de trabajar menos, aún a costa de no ganar tanto, para vivir mejor. Se está empezando a comprender que no es necesario gastar tan compulsivamente ni poseer tantas cosas inútiles. Hay que tener muy claro lo que es necesario y lo que no.
El movimiento slow, del que ya he hablado en otras ocasiones, cada vez tiene más fuerza. No sólo ahora hay restaurantes que ofrecen cartas de comidas lentas (¡viva!), también algunas ciudades se apuntan a la moda y ofrecen zonas por las que pasear sin ajetreos, con relajamiento. Volvamos a disfrutar del tiempo por sí mismo, con calma.
Parece mentira, pero cada vez me cuesta más ir al cine. Puedo pasarme un buen rato con la cartelera en las manos, dilucidando qué cosa ir a ver. Y la mayoría de las veces, salgo de la sala con un sentimiento muy cercano a la decepción. ¡Yo que antes había sido capaz de ver dos y tres películas en un solo día!
Aparte del hecho de tener que consensuar con Clara la cinta a visionar, y que cada cual tiene sus gustos, lo cierto es que el cine ha perdido parte de su encanto... al menos para mí.
La mayoría de las veces, los Grandes Estrenos de la Semana son una especie de aparatoso anuncio publicitario que pretende vendernos el merchandising de la Cosa, autética piedra de toque donde la industria sí gana dinero a espuertas. Importa mucho menos la película que las camisetas, las figuritas, los adornos y los videojuegos (ahí, ahí), los cuales generan verdadera pasta gansa y son el genuino motor de este negocio.
Digo todo esto a tenor del último festival que asalta nuestras pantallas: "300, la pinícula". Y seamos sinceros: resulta un espectáculo en cierta medida entretenido y muy vistoso. En la línea de Sin City, otra postal animada, podemos decir que se ha creado un argumento y una estética extremadamente fiel al cómic en el que se basa... aunque en esta ocasión se dilata el metraje con una historia paralela de la reina Gorgo. Una historia, por cierto, que no viene a cuento y cuya exclusión nadie echaría en falta.
La sombra de El Señor de los Anillos es alargada, y aquí se nota en la escena donde una especie de troll hace de las suyas. Como la patética cabalgada del rinoceronte, otra secuencia que nos hace pensar en que los persas no precisaban de enemigos para diezmar sus propias filas...
Pifias aparte, insisto en que 300 puede ser estéticamente atractiva, pero le falta espíritu. Es como pasearse por el Dragon Khan o cualquier atracción estrella de un parque temático. Muchos giros, mucha adrenalina y sanseacabó. Es cine para adolescentes, donde lo único que prima es el espectáculo. Uno tiene la sensación de estar contemplando un videojuego, vistoso pero vacío de contenido. Y llamadme raro, pero para mí el cine es algo más.
Que el director Zack Snyder sea quien ha de llevar adelante el proyecto de otro gran film a priori como es Watchmen me hace temer lo peor. Porque el argumento de dicha historia sí que es para pensar, contiene dobles y triples lecturas en lugar de ser una simple montaña rusa para marear al personal.
En algún momento de su camino evolutivo la cinematografía ha perdido algo importante. Las historias ya no nos cuentan nada, al menos nada original ni mucho menos complicado. Es como el chiste aquél: susto o muerte. Todo se centra en la forma y se ha abandonado el fondo, al menos en la poderosa industria de Hollywood. Que el cine iraní, por ejempo, tenga mucha mejor calidad (es la opinión de muchos críticos "expertos" y yo la comparto) nos muestra por dónde van los tiros... y nunca mejor dicho.
Otro ejemplo muy ilustrativo. Ayer tarde, mientras comía, estuve viendo un documental de La 2. Era un trabajo de la BBC, por lo que me pareció digno de atención. Aunque ya el título me tenía algo descolocado: "La verdad sobre los dinosuarios asesinos" (con la palabra asesinos destacada en mayor tamaño para atraer a los morbosos). ¿A esto hemos ido a parar? Si hasta los mismísimos documentales divulgativos de la BBC son un simple engaño, una mixtura entre gore y ciencia ficción de baratillo. Escenas de sangre y vísceras cortadas, desgarradas por presuntos tiranosaurus rex o velociraptores, científicos presuntamente serios confeccionando engendros biomecánicos para replicar el resultado de un mordisco en la carne humana, poniendo un sangrante trozo de cerdo para comprobar el efecto, célebres antropólogos y técnicos jugando a averiguar qué dinosaurio era más terrible como predador...
Nos toman el pelo. Estamos embarcados en el Tren de la Bruja y sólo saben darnos escobazos para que lancemos grititos de diversión. Qué pobre, qué triste.
Y encima, puestos a exigir, ni siquiera salen 300. No se han molestado ni en contratar un número exacto de extras. ¡Qué más da! Total, nos tragaremos la película igual y luego compraremos el videojuego...
Pero como estamos en fin de semana, prefiero acabar con Algo Realmente Bueno y Genuino. O sea, un duelo musical de Guitarras, así en mayúsculas. Poner juntos a B.B.King, Eric Clapton, Jeff Beck, Albert Collins y Buddy Guy en una "blues jam" es algo Realmente Espectacular. ¡Que lo disfrutéis! ¡Viva la Guitarra!
Mira por donde, al final la verdad ha saltado a la luz. Así cae en mis manos la información sobre cierto libro, "El cerebro femenino" de la neuropsiquiatra Louann Brizendine, en el que se viene a decir que el cerebro es y nace femenino. Toma ya machistas irredentos.
Esta mujer expone en su libro que las diferencias entre el cerebro de un hombre y el de una mujer no sólo son hormonales. Vamos, que no existe eso de cerebro unisex. Resulta que la mujer está geneticamente programada para procurar la armonía social, solucionando conflictos. En cambio, los hombres tienden (tendemos) a pasar a la acción, mientras su (nuestro) cerebro reacciona tratando de evitar las emociones. Actitudes y comportamientos diferentes.
Pero Brizendine (quien por cierto tiene nombre de fármaco) va más lejos. Asegura que el cerebro y el cuerpo en la naturaleza siempre son por definición femeninos, al menos hasta la octava semana de gestación. Tan sólo la aparición de testosterona es lo que provoca el cambio y convierte cuerpo y mente en masculinos. Como si dijéramos un defecto de fabricación. Porque para que la testosterona aparezca primero ha de disminuir el centro de comunicación, reducirse el córtex de la audición y aumentar el doble la parte del cerebro que procesa el sexo. O sea, hacerse más tonto y primario. Vaya.
Mucha razón hay en lo dicho. Para los hombres muchas veces el sexo es una válvula de escape a sus problemas. En cambio, las mujeres necesitan no tener preocupaciones acuciantes para disfrutar del mismo. En resumen, le dan mayor importancia y quieren disfrutarlo de forma más plena. Para tener un orgasmo, la mujer ha de desconectar la almígdala, que es el centro donde se crea el temor y la ansiedad. El hombre pasa de todo, es como si estuviera conectado al deseo y se le encendieran las ganas casi presionando un simple botón. En condiciones normales, ey, sin que haya estrés y otras zarandajas.
O sea, queridos tarugos, que ser hombre es un fallo de la naturaleza y nuestro cerebro es más imperfecto que el femenino, una versión pirata por así decirlo. ¡Jolines! Y encima nos salen pelos en la nariz...
Aviados estamos. Ahora resulta que los hombres tenemos cerebro de mujer... y encima defectuoso. Al menos eso explica por qué yo soy tan descerebrado...