Capitulaciones del intelecto

Desde el momento en que cogí su libro me caí al suelo rodando de risa. Algún día espero leerlo.

Groucho Marx.

viernes, agosto 28, 2009

Los libros son para el verano

Confesémoslo, con los libros pasa lo mismo que con las bicicletas, precisan de sol y tiempos muertos. Así, hasta que algún avispado vendedor no invente un ordenador portátil con el teclado a prueba de arena, hoy por hoy el último reducto de la lectura está en la playa, mientras nos cocemos a fuego lento bajo un sol de justicia. O, para gente más civilizada y sin cobertura, en el campo, bajo la sombra de un buen pino. A la llegada del invierno, ese momento de "onanismo intelectual" se reduce a cuando estamos sentados en la taza del wáter y uno (o una, aquí no hay géneros que valgan) tarda lo suyo en hacer según que cosas y ya se sabe de memoria las etiquetas de las botellas de champú... ¡Cuántos Pilares de la Tierra se han leído entre apretones intestinales!

Sea como sea, hay que reconocer la cantidad ingente de libros que se leen en el verano. Sumemos también las incontables horas nocturnas sin dormir, con el grueso ejemplar de turno asido ante nuestros cansados ojos mientras espiamos el zumbar de ese maldito mosquito que nos tiene acribillados a la que apagamos la luz, un mosquito al que esperamos ver aparecer para hacerle sentir todo el peso literario de nuestra lectura. Y no nos olvidemos de esas tardes tontas de no hacer nada, pero nada de nada, atrapados sin remisión en campings, hostales o pensiones donde la señal de la fatídica TDT, ese Gran Engaño Mediático Para Sacar Cuartos, apenas llega, o lo hace más pixelado que un puzzle gigante al que faltan gran cantidad de piezas. Y para postre están los niños escandalosos de los vecinos, siempre gritando y berreando para impedirnos tener una siesta reparadora.

O sea, que hoy por hoy la lectura se ha convertido en el último reducto de una sociedad hiperactiva, capaz de aprovechar el tiempo incluso en su propio aburrimiento. En nuestro actual modelo de vida (?) siempre hay que Hacer Algo (y jocosamente así se entiende un término tan opuesto a ello como es "ver la tele"). De tal forma, cuando no queda más remedio y el resto de opciones "civilizadas" se ha descartado por imposibles, todavía nos queda el último recurso de la lectura para llenar nuestros tiempos muertos.

Pues en semejante tesitura, ahí van unos cuantos títulos para leer en verano y no morir (intelectualmente) en el intento. Que a fuerza de leer chorradas uno también se vuelve chorras, de la misma manera que viendo programas basura por la tele (99,9 %) nuestro cerebro se atrofia a base de bien. O sea, que lo más sano es mantener la tele apagada y sólo abrir los libros tras asegurarse fehacientemente de que su contenido es estimulante para nosotros. Difícil, claro, pero ahí dejo yo una lista muy personal de Cosas Para Leer En Verano Y Que No Provoquen Sarpullidos A Gente Inquieta. Que no sólo de Larsson vive el lector. Vamos a ello:

En primer lugar, ahí va "El Rojo", de Bernhard Kegel. Un technothriller apasionante sobre la aparición de un calamar gigante en Kaikoura (Nueva Zelanda) tras un enorme maremoto. Relato escrito con soltura por un gran biólogo, quien ya ha sido bautizado como el Michael Crichton alemán. Muy estimulante, tanto en su vertiente de suspense como en su lado científico. Igual que el Libro Gordo de Petete, enseña y entretiene a la vez. ¿Quién da más?

Otra perla para mí muy satisfactoria. El regreso de un gran escritor en estado de gracia. ¡Aleluya! Me estoy refiriendo a "La soledad de Charles Dickens", de Dan Simmons. Cogiendo como punto de partida el accidente ferroviario que tuvo Dickens unos años antes de su muerte, mezclándolo con su novela de suspense inacabada, El misterioso caso de Edwin Drood, y haciendo que su amigo y rival en las letras Wilkie Collins haga de cicerone en tan peculiar bajada a los infiernos, la obra de Simmons va un paso más allá de ser una simple novela histórica. Una obra donde se plantea la tenue frontera existente entre realidad y fantasía, puede que entre genio y locura. Dan Simmons desencadenado como no recuerdo desde su monumental e irrepetible "Hyperion".

Y como no quiero atragantar demasiado al Distinguido, por hoy lo dejamos. Que el verano es muy corto y tampoco se lee tanto, caramba. Otro día, más.

viernes, agosto 14, 2009

Los sonidos del silencio


Una extraña quietud se ha apoderado de mi ánimo. No es para menos: Les Paul ha muerto. El "casi total" inventor de la guitarra eléctrica ha fallecido a los 94 años de edad. Ha gozado de una vida intensa, desde luego, aunque a los melómanos "rockeros" nos ha dejado algo más huérfanos.

Les Paul fue el precursor de la guitarra con cuerpo sólido, la famosísima Gibson, allá por el lejano año 1952. Cuánto ha llovido desde entonces. Que se lo digan a monstruos de la cuerda electrónica como B.B.King, Eric Clapton o Peter Townshend, para poner ejemplos variados.

Todavía resuena en mi cabeza títulos tan emblemáticos como How High the Moon o Vaya con Dios. Tal es su fuerza que incluso parece que estén escritos hace poco. Son atemporales, dignos de un genio. Un hombre que desde joven se empeñó en construir y amplificar de forma eletrónica una guitarra. Tarea nada fácil, como prueba que ya en 1940 casi muriera electrocutado en uno de sus múltiples ensayos. Y luego, en 1948, tras padecer un aparatoso accidente de tráfico, pidió que le enyesaran el brazo roto de forma que pudiera seguir tocando. ¡Ése es mi hombre!

Baste decir que ha muerto un genio, un precursor de la música (sin adjetivarla como "moderna", pues sería quitarle mérito al reducir el impacto). Descanse en paz y que el sonido de su guitarra siga llenando el vacío que nos deja. Por supuesto, ahí va un pequeño homenaje a su talento:



Y, cómo no, una versión de How High the Moon, junto a su esposa Mary Ford, muerta en 1977. El vídeo es bastante deficiente, pero lo compensa la música, canela en rama:




Nos leemos, o nos oímos; lo que pase primero.

lunes, agosto 10, 2009

¡¡Cómo!! ¿Todavía no has leído a Larsson?


Ale, ya estamos con lo mismo de cada año. El Libro del Verano ha caído sobre nosotros como una losa. En algún Lugar Oculto un editor gordo se está frotando las manos. Y lo que más me incomoda de todo esto, es que a mí esta obra me ha parecido interesante. ¿Dónde iremos a parar? ¿Es malo, doctor? Tengo que hacérmelo mirar...

Lo cierto es que, modas editoriales aparte, Stieg Larsson me ha gustado bastante, y eso que empecé a leerlo antes de la movida Léete A Larsson Para El Verano Ya. De hecho, hace varias semanas que me zampé sin patatas ni condimento alguno la Trilogía entera de Millenium y, lejos de provocarme indigestión, me ha dejado un agradable sabor de boca. O sea, me ha gustado.

¿Por qué he disfrutado con la obra? Tal vez porque: a) es un trhiller y a mí me gustan los thrillers; b) habla de política desde una perspectiva de izquierdas, dando palo a las ideologías neo-nazis, y yo soy de izquierdas, claro; c) denuncia las corruptelas de los grandes magnates y yo soy pobre (como una rata, añado); d) denuncia ciertos comportamientos periodísticos lame-culos que yo, sin ser periodista ni tener larga la lengua, he conocido y padecido a veces; e) habla de Suecia y principalmente de Estocolmo, siendo que a mí me encanta Suecia y principalmente Estocolmo; y para acabar f) aparte de escribir con un estilo fluido, se inventa uno de los personajes más carismáticos que yo recuerde desde Sherlock Holmes: la Grande e Inmensa Figura de Lisbeth Salander. ¡Ahí es nada!

Supongo que a estas alturas todos habrán leído al menos la primera parte de La Cosa, así que no descubro nada nuevo cuando digo que el prota, el tal Mikael Blomkvist, es un plasta, un plomo, un muermo, un 007 más cero-cero que siete. Un kleenex de personaje esquemático, usado en otras obras hasta la saciedad, que es mejor lanzar de una vez a la papelera. Si sólo fuera por seguir las andanzas del "intrépido periodista liga-chicas-tontas-del-culo", por mi parte la obra ya estaría bien en las librerías y yo habría pasado de largo. ¡Si hasta el comisario Sanantonio tiene mucha más miga y hondura, caramba!

Pero amigo.... ¡ay, amigo! Lisbeth Salander es harina de otro costal. Una joya de personaje, un diamante yo diría que casi pulido del todo. A pesar de sus evidentes excesos (memoria fotográfica, genio intelectual, hacker de primera fila, diminuta pero experta en lucha cuerpo a cuerpo...) es una creación con alma, que sabe llegar y sacude el interés del lector, haciendo que te sientas unido a sus aventuras y desventuras. Porque la pobre las pasa de todos los colores, sin duda. Un acierto literario, sólo por la creación de esta chica Stieg Larsson ya se ha ganado un lugar en el Olimpo de los Grandes Escritores.

Eso sí, por mucho que os empuje la presión mediática,no hay prisa por leer a Larsson. Que cada cual lo lea cuando quiera... si quiere. ¡Faltaría más! A ver si ahora los editores gordos también nos han de marcar las pautas de lectura, según el interés de sus bolsillos.

¡Ah! ¿Que ya hace tiempo que lo hacen? Y yo con estos pelos...

domingo, agosto 09, 2009

El síndrome de Stendhal


Noticia luctuosa que ojalá no hubiera de reseñar: Ha muerto Daniel Jarque, excelente jugador de fútbol, defensa central y capitán del R.C.D. Espanyol. Tan sólo contaba 26 años de edad, pero al parecer ha sufrido un fatal infarto. Lugar del suceso: Florencia, donde se encontraba el equipo en una gira pre-temporada que ha quedado suspendida. A los aficionados nos deja huérfanos de su buen juego y de una prometedora carrera todavía en ciernes. Descanse en paz. Desde aquí propongo que el nuevo estadio de Cornellà-El Prat lleve en memoria su nombre. Una trayectoria tan ejemplar sin duda se lo merece.

Me quedo sin palabras por varios motivos. El principal es la temprana edad de Jarque, aparte de ser un chaval de la prolífica cantera del Espanyol, donde jugada desde los doce años. Por supuesto también me afecta la causa de su muerte, una sombra que también me ha rondado, aunque al parecer tuve mejor fortuna. De igual forma me ha afectado el lugar del trágico suceso, pues yo también estuve en Florencia y, tal vez por otras causas, me sentí desfallecer.

El síndrome de Stendhal es una enfermedad psicosomática que aumenta el ritmo cardíaco hasta causar taquicardias, acompañado muchas veces por vértigo e incluso alucinaciones. Se llama así porque al parecer quien primero lo sintió, al menos registrándolo para la posteridad, fue el gran escritor Stendhal. El fabuloso creador de Rojo y negro al parecer se notó induspuesto ante la contemplación de la Basílica de Santa Cruz de Florencia. Sin llegar a tanto, yo reconozco que tuve que sentarme extasiado ante la inmensidad del David de Miguel Angel. Y es que todo Florencia en una maravilla, el Arte con mayúsculas rebosa por sus cuatro esquinas. No hace falta visitar el interior de sus innumerables palacios, simplemente pasear por sus calles ya te hace sentir transportado a un punto de casi insoportable belleza.

Un joven y gran futbolista ha muerto en Florencia. La Vida es dura, a veces hasta imita al Arte.

sábado, agosto 08, 2009

Agosto: La Fira del Càntir





¡Ey! Estamos de fiestas en mi pueblo. Como cada año, llega a Argentona la Famosa e Internacional Fira del Càntir. Aunque por culpa del Plan E tenemos todo el carrer Gran en obras, levantado como si hubiera sufrido un bombardeo. ¿Qué se le va a hacer? Este año toca repartir las paradas por otra parte, en los aledaños, paciencia. Eso sí, el año que viene celebraremos la 60ª edición y entonces.... ¡Ya veremos!


Pues eso, a pasarlo bien tanto si venís a Argentona como si no. Para padalearlo mejor os dejo con una muestra del càntir de este año y también una versión surrealista del menda disfrazado de Hulk, a punto de levantar el cántaro más pesado en una divertida competición.... todo en sueños, claro. Que no levanto ni una mosca.


¡Felices vacaciones a los que ya las estéis disfrutando! Y felices también a los que todavía no estéis a punto, como un servidor. ¡Qué lejos queda todavía setiembre!

lunes, agosto 03, 2009

Música para amansar pericos

Pues eso, todavía extasiado por el expectáculo-inauguración del estadio Cornellà-El Prat, ahí os dejo un vídeo del conjunto revelación de Girona: The Pepper Pots. ¡Si parecen las Ronettes! Vuelven los años sesenta. ¡Larga vida al soul!



Pero como uno está guerrero tras el éxtasis, ahí también os dejo algo más marchoso, aunque bastante añejo. El vídeo no se ve muy bien, pero se oye de coña. ¡Y es que se trata del Graaaan Bob Seger y su extraordinario y vitamínico Ka..ka..ka..ka..katmandúúú! Y encima en directo, oiga. ¡Que no decaiga!



¡Katmaduuuu!

domingo, agosto 02, 2009

¡Ya tenemos estadio! (Mi casa, ET dixit)







Pues eso. Brevemente, ya que hoy es la inauguración de La Cosa. Sólo decir que tras 12 largos años POR FIN volvemos a tener estadio. Y de lo mejorcito y más moderno, oiga. Dicen que hasta se podrá encargar comida y refrescos desde el asiento (eso sí, pagando religiosamente con tarjeta).

Esperemos que los accesos a Cornellà estén acabados pronto.

Ahora sólo nos falta meter goles... ¡Que tiemble el Liverpool! Y cierto vecino, jejeje.

¡Visca l'Espanyol!

miércoles, julio 29, 2009

El astuto artesano (de profesión escribidor)

Ha pasado por Barcelona Robert Fripp, ese Pequeño Gran Genio entre otras cosas fundador de King Crimson. Desde mis años mozos siempre le he admirado, a él y a Peter Gabriel principalmente. Ambos, junto a otros como Bruce Springsteen, son de los pocos grandes músicos que nunca han alardeado de ello y se han limitado (¡menudos límites!) a Crear Música. Así, como suena.

El bueno de Robert Fripp ahora tiene entre manos ese experimento llamado The League of Crafty Guitarist, que puede ser traducido como Guitarristas Artesanos o también Astutos. Que cada cual elija la expresión más acorde con su creencia. El caso es que el Gran Fripp dice que "hubo un tiempo en que la música se hacía por la música y el dinero sólo servía para poder seguir haciendo música, música con la gente para la gente". No como ahora, preciso yo, que se hace música sólo para ganar fama y dinero. Así, el Gran Fripp acaba diciendo: "Si quieres ser músico, hazte fontanero: será la forma de ser más libre y creativo como músico en tus ratos libres". Amén.


Eso mismo, saltando de la música a la escritura, es lo que pienso yo. No quiero decir que me considere el Robert Fripp de las letras (¡qué más quisiera!), pero comparto por completo su filosofía. Yo no escribo para tener fama y fortuna, por otra parte un empeño inútil dada mi escasa capacidad artística. Como Shinué el egipcio no escribo para dioses ni faraones, más bien "para mí mismo". Aunque siempre tengo la esperanza de conectar con algún lector que sienta inquietudes parecidas, desde luego. Tampoco quiero ser considerato un "autista de la narración", un hermafrodita del relato que se complace a sí mismo en un círculo vicioso.

Yo escribo lo mejor que puedo y lanzo mis escitos al viento, esperando que fructifiquen en algún recóndito lugar. Millonario no voy a hacerme, y popular tampoco. Soy un "fontanero" que hace música en sus ratos libres ( o sea un administrativo que escribe cuando puede).

Para qué nos vamos a engañar. Soy un no tan astuto artesano que ni siquiera pertenece a liga alguna. Aunque eso sí, a veces hago de "buscavidas" y participo en torneos con otros artesanos más famosos. Y algunos mucho más astutos que yo...

viernes, julio 24, 2009

Imaginación al poder

Parece mentira, pero no es necesario tener Mucho Dinero para gestar algo bueno. Y a las pruebas me remito. No puedo menos que dejar constancia del Talento con la inclusión de este pequeño vídeo que sin duda muchos ya conoceréis. Original y de calidad, sin necesidad de grandes efectos especiales ni un presupuesto bestial. Lo que cuenta es la imaginación.



¿Vale? Pues eso, nos leemos.

martes, julio 14, 2009

Marathon Men.


Es curioso. Me viene a la memoria una entrevista al escritor Haruki Murakami que leí no hace mucho. El autor de After Dark, Tokio Blues y Kafka en la orilla exponía su particular teoría sobre los paralalelismos existentes entre escribir una novela y correr una marathon.

Para quien no lo sepa, este gran escritor japonés es un gran aficionado a semejante deporte, de hecho participa en varios maratones al año. Incluso cuenta que en 1995 llegó a correr una carrera de 100 kilómetros... ¡ahí es nada! Yo no hago ni una cuarta parte, aunque también en mis años mozos realizé mis pinitos en eso de patear las carreteras y los caminos. Mea culpa, tal vez por ello ahora mi barriga es más prominente y mi prosa resulta tan cansina...

Volviendo al tema, Murakami nos dice que "para escribir hay que entrenarse, preparase, no sirve cualquiera, eso del escritor borracho es un mito, hay que tener una fortaleza física y psicológica". Nada que objetar; yo mismo soy un claro ejemplo, ya que no escribo bien ni borracho. Pero lo que sin duda me parece un gran acierto es esa comparación entre una carrera larga y una novela, señalando que ambas son actividades de larga distancia.

Dice Murakami que "trabajar en algo artísitico es una labor insana que el creador debe compensar con una vida sana y deportiva". Mal vamos, caramba. No lo veo tan exagerado, puede que sea por mis escasas dotes de creador. En lo que sí estoy de acuerdo es en la fortaleza mental que un escritor debe desarrollar para escribir un libro. Igual que en una Marathon hay un largo camino a seguir, fatigas que sortear y un final, donde no siempre se gana. A veces, en el control de avituallamiento puede venirnos una pájara de campeonato que nos haga llegar (si llegamos) groggies a la tan ansiada meta.

Ahora va a resultar que el oficio/hobby de escribir no sólo es malo para el bolsillo, con su prolongado esfuerzo sin retribución alguna. También puede ser pernicioso para la mente. O sea, que menos darle al teclado y más salir a correr en zapatillas por ahí.

Escritores del Mundo: Seamos unos genuinos Marathon Men. Y no sólo para beneficio de los posibles lectores, Nike y Addidas también nos lo agradecerán.