Capitulaciones del intelecto

Desde el momento en que cogí su libro me caí al suelo rodando de risa. Algún día espero leerlo.

Groucho Marx.

martes, enero 30, 2007

La parábola del erizo



Como siempre leo con agrado el último escrito de mi tocayo en su blog. Aparte de la sensación de disfrute que su prosa siempre genera en mi ánimo, su Cuento del Erizo Rojo me obliga a reflexionar. Así, al hilo, pienso en otras cosas.

Intento recordar una antigua fàbula, creo que griega, donde más o menos venía a decir que en el mundo existen dos tipos de seres: los zorros y los erizos. Los primeros son aquellos que saben muchas cosas, los que aprenden de todo y de todo sacan provecho. En cambio, los erizos son aquellos que están poseídos por una idea única y superior, así todo lo que aprendan tendrá que acoplarse a semejante idea.

Digamos, para simplificar, que los zorros suelen aprender del entorno y se ajustan a la realidad que les circunda, mientras que los erizos son más simples e incluso niegan todo lo que no coincida con la creencia interna que les domina, intentando imponer su realidad a toda costa. Como en otra fábula, esta vez china, la del junco y el roble. El primero se inclina ante el viento de la tormenta para volver a enderezarse después, en cambio el otro resiste estoico los embates hasta que una fuerza mayor acabe derribándole.

Resulta interesante observar cómo en el cuento de mi tocayo el Emperador de la Irrealidad acaba metamorfoseándose en un erizo. ¿Cuántos Emperadores Irreales existen en nuestro mundo, siempre atrincherados en un cuerpo repleto de púas? Me temo que demasiados. Con su Idea Suprema como única meta insisten contra viento y marea en seguir la senda trazada, sin desviarse ni un ápice del objetivo. Sin importarles los destrozos y las calamidades que su Misión causa a los demás.

Así me entero que ciertas agencias de publicidad ya están experimentando con el cerebro humano. Al parecer, desde hace tiempo, se están realizando pruebas de laboratorio, escaneando los cerebros de voluntarios mediante TAC (tomografía axial computerizada, toma ya) y resonancias magnéticas. ¿Qué buscan estas gentes en el cerebro humano? ¿Tal vez una cura para alguna efermedad? No, tan sólo descubrir ciertas zonas, más concretamente las zonas vulnerables a la publicidad. Y no es broma, por desgracia...

De tiempo atrás se sabe que ciertas zonas de nuestro cerebro son más proclives a "dejarse convencer" que otras. Como todavía no se han podido cartografiar, hete aquí que los publicistas las buscan con ahínco. Los nuevos exploradores y descubridores del siglo XXI han encontrado otros territorios vírgenes donde adentrarse. Ellos no se llamarán Magallanes o Admunsen, me temo que sus apellidos permanecerán en secreto. Su bandera no será la de ningún país, surcarán los océanos de la procelosa ética bajo la insignia de Coca-Cola, McDonalds o Microsoft. Y el terreno que desean conquistar es nuestro libre albedrío.

Me lo tengo que hacer mirar. A partir de ahora, cuando sienta un ansia irrefrenable de comerme una patata frita, beberme un refresco, comprarme un nuevo programa de ordenador o cambiarme de compañía de ADSL, antes de nada contaré hasta diez.

Y buscaré el erizo. Seguro que encontraré alguno, rojo y con muchos pinchos.

miércoles, enero 24, 2007

Vida salvaje


Hoy vamos a referirnos a esos otros animales, los que no son humanos. ¿Los inteligentes tal vez? Puede...
Primero tenemos a nuestras bien cuidadas mascotas. Siempre he sentido cierta envidia contemplando la vidorra que se pegan ciertos perros y gatos. Ahora me entero que en Bélgica acaban de comercializar una cerveza exclusiva para perros. ¡Toma del frasco! Dentro de poco se podrá invitar a la mascota a tomar unas cañas en el bar de la esquina. Por el módico precio de dos euros (seguro que aquí valdrá más...) se vende un botellín de cerveza de malta aderezada con carne y, eso sí, sin nada de alcohol. ¡No vaya a ser que el chucho se nos ponga trompa!
¿Para cuándo el coñac para gatos o el licor para periquitos, eh? Sin duda están al caer...
Pero sigo enterándome de cosas. Así en un momento de relax veo uno de esos documentales de animales en La 2, los cuales cada vez son peores y más falsos, pareciéndome más bien un reallity show tipo Gran hermano, con bestias peludas en vez de bestias peladas.
No obstante, en esta ocasión el documental está mejor que la media, muestra el habitat de ciertos animales y no les ponen nombres (Molly la osa, Cloe la mona, Nelson el leon o Kitty la gacela). No me venden una historia de sentimientos que haría sonrojar a Samaniego sobre la supuesta vida y milagros de algún cernícalo, cebra o lagartija. Me hablan con cierta profesionalidad sobre serpientes y me las muestran tal cual.
Así me entero que las serpientes tiene un solo pulmón y, tal vez para compensarlo, dos penes. ¡Mmm! ¿Se aceptan cambios? Que a mí nunca me pregunataron qué cantidad de cada órgano quería lucir en mi cuerpo serrano. Que con dos penes uno puede mear hacia delante y hacia detrás al mismo tiempo, jejeje.
Lo cierto es que eso me hace ligar lo anterior con una noticia del zoo de Amberes. Allí tienen una iguana muy chula llamada Mozart, la cual padece un grave problema. A raíz de una extraña enfermedad que no viene al caso, nuestro pobre Mozart se pasa todo el santo día empalmado. Vamos, que no se le baja el pene ni a la de tres. Se ha probado con paños fríos, pero ni por esas. Mozart es el Nacho Vidal de las iguanas, vaya que sí.
El problema ha llegado a semejantes extremos que ya se habla de cortar por lo sano. ¡Jolines! Yo como macho me solidarizo con el pobre Mozart. ¡Dejadle lucir con orgullo su atributo enhiesto! Claro que el pobre sufre más una imposibilidad que otra cosa, no creo que así ligue mucho. Imagináos amigos masculinos la incomodidad de ir todo el día de semejante guisa, lanza en ristre.
Pero no hay problema, hombre. Mozart la iguana es un reptil, y afortunadamente dichos animalitos están dotados de un organismo sabio. O sea, poseen dos penes. Aunque pierda uno, siempre le quedará el de repuesto.
Sabed que estoy en un tris de pedir asilo político en algún zoo o reserva animal. Si ya los bichos pueden beber cerveza y tener dos penes... ¿por qué he de perder yo el tiempo y continuar siendo humano?
Me apunto a la vida salvaje ya.

sábado, enero 20, 2007

Ordenadores cuánticos

No estamos soñando, no. Los ordenadores cuánticos, a día de hoy, ya existen. De hecho, que yo sepa, hay dos en todo el mundo. Uno en Austria y otro, cómo no, en EE.UU. Y que nadie eche las campanas al vuelo. Se trata de prototipos muy pequeños, amén de enormemente costosos. Y lo que es peor, no hacen gran cosa.

O sea, que hasta la fecha se ha invertido una burrada de dinero para crear dos chismes que sólo pueden hacer algo tan sencillo como multiplicar dos por tres. ¡Toma del frasco! Pero si eso lo sabe hacer hasta la mula Francis, hombre... Ya, pero lo importante de estos prototipos es que nos demuestran que la computación cuántica es factible, que funciona vamos.

El problema es hacer que la computación cuántica de marras fiuncione a lo grande. No digo nada nuevo si explico que los ordenadores convencionales funcionan según el número de bits que pueden usar. La diferencia con un ordenador cuántico es que aquí los bits se denominan qubits. ¿Por qué tal palabreja? Al parecer es una abreviatura de quantum bit, o sea que utilizan bits cuánticos. Si tenemos en cuenta que los dos modelos existentes hasta la fecha usan ocho qubits y que para compararse con los actuales habrían de trabajar con al menos 100.000 qubits, pues desde luego comprenderemos el largo camino que queda por recorrer.

El meollo del asunto radica en que los átomos que procesan la información cuántica han de estar aislados por completo del exterior. Nada, ni siquiera la luz, campos magnéticos, ni siquiera otros átomos pueden interaccionar con ellos en el proceso. Hay que retirar todas las moléculas, producir un vacío absoluto en el aparato para que éste pueda procesar. ¡Menudo esfuerzo! Que no vale sorber el aire con una pajita.

Eso sí, con la nueva programación cuántica algún día estos ingenios podrán realizar cálculos infinitesimales y a gran velocidad. Se podrán abordar problemas hoy por hoy irresolubles. ¿Quién sabe? Tal vez incluso se creen ordenadores capaces de adentrarse en el terreno de la filosofía y la metafísica... Nuevos lenguajes para la lógica cuántica.

¿A que acojona un poco? Casi tanto como la excelente novela del gran escritor japonés Haruki Murakami, "Kafka en la orilla", donde uno de sus personajes es capaz de hablar con los gatos. ¿Gatos cuánticos? Qui lo sa...

Desde luego, el futuro promete. Siempre que lleguemos, claro.

viernes, enero 19, 2007

El prestigio



Sigo inmerso en este 25º aniversario de boda con el que os he dado la lata. Tranquilos, no insisto más en ello. Pero uno de los regalos que hemos tenido Clara y yo ha sido ir al cine para ver El Prestigio. O, como los cachondos de los distribuidores autóctonos han re-bautizado, El Truco Final. Algún día tendrán que explicarme el oscuro motivo que les impulsa a poner títulos chorras en las películas extranjeras. Y eso que en esta ocasión no ha quedado mal traducido, no. De hecho conserva el espíritu y da fuerza a la idea.

Pero vayamos por partes. Desde que me enteré de la existencia de semejante proyecto, ansiaba por ver este film. ¿Por qué, me diréis, aparte del hecho incontestable de que soy rarito? Pues porque está basado en una de la mejores novelas que he leído en los últimos tiempos.

De hecho Christopher Priest es uno de mis escritores más admirados. El primer libro suyo que leí fue El mundo invertido y ya entonces comprendí que me hallaba ante una eminencia en el campo de la ciencia ficción. Otro Premio No-Nobel, como le sucediera a Stanislaw Lem. Son escritores de enorme talento cuyo pecado capital consiste en escribir esa Cosa que nadie entiende y que la mayoría de intelestuales mira con desprecio y arrugando la nariz, como si les hediera. Ellos se lo pierden...

Pero no es de Cultura, que rima con Tontura, de lo que quiero escribir hoy. Baste señalar que El prestigio, pese a quien pese, es una Gran Novela y a mí me maravilló. Si a ello le añadimos que el director del proyecto, amén de co-guionista con su hermano, es otro gran Christopher, en esta ocasión de apellido Nolan, hacedor de maravillas fílmicas como Memento o Batman Begins, pues la cosa se ponía interesante.

Y ya puestos, añadamos un reparto para quitar el hipo: Hugh Jackman, de quien tenía serias dudas que por fortuna no se han visto confirmadas, Christian Bale, un monstruo actoral sin paliativos, el Graaaaan Michael Caine, quien de nuevo se sale cada vez que aparece en la pantalla, Scarlett Johansson, la única decepción ya que sólo pone el palmito y no da la talla, y un divertido por lo original David Bowie, con bigote victoriano y todo... ¿Quién da más? ¡Si el suyo es un elenco que está de rechupete!

Pues la película ha hecho más que gustarme. ¡Me ha entusiasmado! El duelo entre los dos magos salta chispas y el argumento ha sido hábilmente trasladado al cine, conservando lo primordial. Claro que yo, al haber leído ya el libro, sabía cuál era el truco final. Pero no me ha importado en absoluto y he disfrutado igual, paladeando cada plano con delectación. Incluso sobrecogiéndome con su impactante final.

Nolan, con su marca de fábrica que ya hiciera patente en sus anteriores films, nos traza una historia que no es lineal, saltando hacia atrás y adelante en el tiempo con hábiles playbacks de los suyos, cambiando a cada instante de narrador y de perspectiva. Como un hábil mago nos muestra sus manos en apariencia vacías, prepara el ambiente y nos deja boquiabiertos con su truco final. La historia de esta obsesión que consume a sus dos protagonistas-antagonistas está narrada con habilidad y tensión. Siguiendo la norma que ya propone la novela, nos muestra este sorprendente y aterrador truco en todas sus partes, logrando aumentar el efecto por su aparente simplicidad.

Como todo buen número de magia, el film está dividido en tres partes. Primero tenemos La Promesa, donde se nos muestra algo en apariencia ordinario pero que con toda probabilidad no lo sea. Luego aparece El Giro, cuando eso en apariciencia sencillo realiza algo que es extraordinario. Pero es al final, al llegar la parte del Prestigio, cuando todos embobados vemos algo que jamás habíamos visto antes. Es el Truco Final que nos deja estupefactos, una apoteosis donde todo adquiere finalmente sentido. Una maravilla que nos aturde por completo.

Lo maravilloso del relato, de este enfrentamiento a muerte entre los dos magos, es que Nolan juega con nosotros con gran maestría. Primero nos hace simpatizar con uno, luego con otro, nos hace dudar sobre nuestra elección y luego, de golpe, llega el final revelador y sorprendente, el cual nos coge con la guardia baja. Muy hábil, sin duda el mejor mago ha sido el director.

Sólo puedo añadir que, aunque hayáis leído el libro, vale la pena ver esta película. Su adaptación ha sabido conservar toda la atmósfera y la potencia de sus personajes. Es magistral, tanto en su guión como en su puesta en escena, igual que su dirección y la interpretación de un maravilloso reparto, en el ritmo frenético y elegante que todos le imprimen. Han sabido construir un auténtico y genuino truco de magia que nos atrapará de principio a fin.

Una gozada, vamos.

miércoles, enero 10, 2007

Bodas y paraísos



¡Cómo pasa el tiempo! Mira por dónde, así como quien no quiere la cosa, la semana que viene ( el día 16 para ser exactos) un servidor cumple sus bodas de plata.

Parece mentira, pero hace ya veinticinco años (¡25!) que disfruto de mi matrimonio con Clara. Mi musa, mi amor y mi sostén en todo momento. Una joya de mujer con la que he vivido intensamente experiencias de todo tipo. Periodos alegres que con su presencia lo han sido mucho más, y tristes momentos que con su ayuda lo han sido mucho menos. De hecho no concibo mi vida sin ella, y si creyera en esas cosas diría que es la encarnación de mi propia alma, la esencia que da genuina razón a mi existir.

Pocas cosas puedo decir sobre Clara, aparte de que espero seguir al menos veintinco años más en su compañía, compartiendo vivencias que su sola presencia enriquece y sublima. Con derecho a prórroga, ey, sin fecha de caducidad. Desde luego tuve suerte, muchísima suerte, al conocerla una lejana noche en una cena de amigos. No creo que nadie en el mundo, ya sea animal, vegetal o mineral, hubiera tenido la santa paciencia de aguantarme a mí y mis manías durante tanto tiempo. Y encima parece que, en ocasiones, disfruta y todo... (?)

Muchas cosas hemos vivido Clara y yo juntos, desde luego. Y todas han sido intensas. Dicen que detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer. Yo puedo asegurar que junto a un hombre alto también puede haber (la hay, la hay) una mujer extraordinaria. No suelo escribir de ella, de mi Clara, muy a menudo porque hay cosas que se llevan muy hondo, no hace falta explicarlas ya que en palabras pueden sonar a falso. Pero lo que sí tengo muy claro es que no habría disfrutado tanto de la vida sin su estimulante presencia a mi lado. Si Ortega y Gasset (no recuerdo cual de los dos) era él y su circunstancia, lo único seguro es que un servidor soy yo y mi Clara. Y de igual forma espero que ella sea ella y su Joan Antoni, pues una pareja ha de funcionar en sus dos extremos para ser completa.

Por una vez digo todo esto, saliendo de mi costumbre, porque he estado a punto de comprarle a Clara un pequeño paraíso como regalo por tantos años de maravillosa convivencia. Me enteré que Sealand estaba en venta y pregunté el precio. Nada que hacer, desde luego, tendré que pensar en otro regalo más baratito. El diminuto principado de Sealand se ha puesto a la venta, pero su precio excede mi presupuesto: 15 millones de euros. Toma castaña.

Parece ser que se trata de una plataforma artificial construida en el mar del Norte durante la Segunda Guerra Mundial. Un fulano de nombre Roy Bates, antigüo mayor del ejército británico, se la quedó para sí al descubrir que se hallaba fuera de las preceptivas tres millas que conformaban las aguas territoriales del Reino Unido. Incluso se sacó de la manga una moneda propia, creó una bandera, encargó un himno nacional y comenzó a otorgar pasaportes a los amigos y simpatizantes. Pero ahora, con 85 años a cuestas, se ha cansado de vivir en la vieja plataforma, entre vientos huracanados, frío y lluvia. Así que vende su paraíso a precio de ganga. Si alguien está interesado, ya lo sabe.

A mí no me preocupa demasiado. Yo ya tengo mi paraíso particular junto a Clara.

martes, enero 09, 2007

Letraheridos


Empezamos el año con los típicos y tópicos propósitos de vida nueva. Hay quien quiere hacer más ejercicio físico, comer menos, dejar de fumar, estudiar un idioma. Incluso algún iluso pretenderá publicar un best seller o algo más abyecto todavía...
Yo, que soy todo un veterano en el asunto de propósitos absurdos que luego no se cumplen, he decidido ser más práctico y, ¿por qué no decirlo?, también más sincero.
Nada de dejar de fumar, que no fumo. Nada de comer menos, que me gusta la buena mesa y todavía puedo saciarme con moderación. Nada de hacer más ejercicio, que ya hago lo mío, corriendo de arriba abajo todo el santo día. Nada de aprender idiomas, que bastante tengo con hilvanar de forma coherente el mío materno sin contar el co-oficial.
He decidido que mi mejor propósito consistirá en..... No Hacer Nada. Así como suena, con dos cojones (¿se puede decir "cojones" en la Red?). Porque vamos a ver, ¿para qué tanto querer hacer muchas cosas si en el fondo lo mejor, lo que ansiamos, es no esforzarse en nada?
Debo confesar que tamaña inspiración me ha venido mientras entrevistábamos a una persona en la radio. Un hallago, desde luego. El mozo, joven y emprendedor, se llama Joan Llongueras y acaba de publicar un libro junto con Mercè Masnou. Un libro titulado "Kadingir" y que es el primero de toda una serie basada en el mundo de Ki. A caballo entre "El Señor de los Anillos", "Harry Potter" y El Mundo Disco de Terry Pratchett, esta pareja irrumpe en la literatura fantástica sin ningún tipo de complejos y pegando fuerte. ¡Si hasta me cuenta que le van a traducir al coreano!
Resulta que el amigo Joan también trabajaba en la misma Caja de Ahorros que un servidor. Pero él, más joven y sin ataduras familiares, se lió la manta a la cabeza, se despidió y se lanzó al proceloso océano de la vida sin miedo. Lo reconzoco, me carcome la envidia. Yo hubiera querido hacer igual, mandar al carajo la oficina y lanzarme a escribir como un poseso. No es mi intención juzgar la obra escrita del amigo Joan, entre otros motivos porque ni lo he leído. Pero admiro su decisión y aplaudo su coraje. A eso le llamo actuar con dos cojones (¿así se puede decir "cojones" en el Bloger?) Ojalá tenga mucho éxito, al menos ha demostrado tesón y valentía al apostar por las letras.
Muchos somos los que escribimos, pero pocos son los que se lanzan a la piscina que es hacer de la publicación literaria un modus vivendi. Con franqueza, creo que no hay otra forma para llegar a ser un secritor (más o menos) conocido. Sin duda es posible darse el costalazo padre, pero quien no arriesga no consigue nada. Cada vez lo veo más claro, y no sólo en mi caso. Conozco a tantos escritores no natos, gente que escribe y no publica ni publicará, que se aferra a un trabajo seguro y estable, que nunca dará el paso de lanzarse a la aventura de publicar a toda costa, perdiendo tiempo y dinero...
Es normal, desde luego, sobre todo si se tiene una familia que mantener. Vivir de las letras es tremedamente complicado y hay que tener más suerte que talento. Máxime en un país donde se lee tan poco... y tan mal.
Es por todo ello que, visto lo visto, me propongo No Hacer Nada. Ni ejercicio, ni dieta, ni estudio de idiomas, ni niño muerto. Tan sólo pretendo escribir más.
Luego, como en los toros, que Dios reparta suerte.
Nos leemos.

miércoles, enero 03, 2007

¡Vienen los Reyes!



Pues eso, que vienen otra vez, como cada año. Mira qué bien. A mí plim, claro. Que al menda por no traer ya no le traen ni carbón. Pero alegría de la huerta, a otros les han llevado bombas y destrucción . Vuelta a empezar...

No empezamos bien el año, ni tan sólo en el ámbito doméstico. Yo mismo he estado algo apartado, no sé si se ha notado, porque el ordenata ha cogido un virus. nada serio, lo peor ha sido el remedio. Que instalar el nuevo Panda 2007 se ha convertido en una verdadera odisea. Y todo porque el anterior Panda 2006 no se quería desinstalar ni a la de tres. Claro que a cazurro a mí no me gana nadie y al final, ni sé si cómo, lo he desinstalado del todo. Un pensamiento filosófico de los míos (apartad las criaturas): me tocan más los c*j*n*s los antivirus que los virus mismos, fíjate tú, tururú. ¡Eso sí que es un Impuesto Revolucionario que no se lo salta ni un torero!

Por lo demás, tuvimos un cambio de año apacible, cenamos y tomamos las uvas en casa con unos queridos amigos. Eso sí, alguien tuvo problemas intestinales tras el atracón. Pero no pienso decir nombres, el amigo Garson puede estar tranquilo al respecto, jejeje.

Como nota simpática, el pedazo de muñegote que Garson me ha regalado. Soy yo en lo que parece plastilina (que no lo es). He quedado tan bien (o mal según se mire, pero esto es lo que hay, no soy Brad Pitt) que no me resisto a subir una foto ahí arriba, a la derecha, bajo el epígrafe de Escritor1, para que quede siempre visible. ¿A que estoy chuli, eh, eh, eh?

Será cosa de los Reyes...

¡Mucho carbón para todos!